Los pendientes del gobierno con la Defensa Nacional

Los pendientes del gobierno con la Defensa Nacional

El gobierno del presidente José Antonio Kast tiene una relación con las fuerzas armadas muy distinta a sus antecesores más inmediatos. Se nota en el cariño y en la forma con que se da esa relación y el hecho de que buscaron evitar sean afectadas por los recortes presupuestarios, como también el no usarlas para fines de seguridad pública que no sean en lo que ya están involucradas en las fronteras con el Perú y Bolivia más la Macrozona Sur.

Hasta ahí todo bien, pero hay pendientes que observar y que deben ser resueltos durante esta administración. La situación de la Defensa Nacional no admite otro gobierno de no hacer nada. Todo lo que vemos ahora en términos de nuevo equipamiento viene de Piñera 2.

Lo primero y más urgente es el presupuesto corriente, el presupuesto con que operan las instituciones, alimentan a su gente, se entrena, se navega, vuela y educa. La consecuencia de los presupuestos de continuidad son una degradación silenciosa en el tiempo, similar a que ocurrió en la Argentina con los gobiernos de los Kirchner y Fernández. Chile no quiere seguir ese derrotero.

Lo segundo son los niveles de amunicionamiento y el aseguramiento de que lo que tenemos está en condiciones de operar y combatir; flotar, navegar y combatir, o volar y combatir según sea el caso. Sospecho que en esto estamos débiles y que los mantenimientos no están 100% al día.

Lo tercero, actualizar la política de Defensa Nacional como también la política militar. Las que están vigentes son del 2020 y es muy posible que a pesar de haber pasado seis años, estén relativamente actualizadas en lo que se refiere a la realidad nacional y regional, necesitando quizás incorporar las lecciones de los conflictos más recientes. Corresponde que se publique una nueva versión que acompañe los ejercicios presupuestarios de esta administración en materia de defensa objeto las inversiones y renovación de capacidades que están pendientes tengan una lógica y racionalidad que se haga cargo de nuestra realidad tricontinental y de la protección del interés nacional donde sea que esté ubicado, como también de las nuevas amenazas que afectan nuestra seguridad.

Lo cuarto y relacionado con lo anterior, es decir, teniendo claro que necesitamos en materia de equipamiento ya que puede darse que no necesitamos más de lo mismo, establecer un programa y un compromiso de financiamiento que vaya más allá de lo que entrega la ley de financiamiento de capacidades estratégicas, ya que con US$488 millones anuales no llegamos a ninguna parte, especialmente en lo que a medios navales de combate del tipo fragatas y submarinos se refiere. Mientras el Ejército y la Fuerza Aerea concentran sus esfuerzos en el territorio nacional y espacios aéreos respectivos, la Armada de Chile debe hacerse cargo de la tricontinentalidad y del interés nacional marítimo. Si no actuamos ahora para el 2040 cerramos el negocio por termino de giro.


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