¿Cuánto estamos dispuestos a invertir en que Carabineros pueda cumplir con su rol constitucional? Es algo que debemos conversar ya que, si no lo estamos, ¿para qué lo exigimos en la Constitución y la ley orgánica constitucional respectiva?
Apoyo decididamente a Carabineros de Chile, soy de los que piensa que nos faltan muchos carabineros y que seríamos un mejor Chile si tuviéramos más de ellos, pero también soy de los que piensa que, independiente de que el plan de fortalecimiento de Carabineros anunciado la semana pasada va en la dirección correcta, es insuficiente para los desafíos que tenemos por delante en materia de seguridad y orden público. También lo es para que Carabineros de Chile esté en condiciones de cumplir con su rol constitucional que comparte con la PDI (Artículo 101 de la Constitución de la República de Chile) de dar eficacia al derecho, garantizar el orden público y la seguridad publica interior, algo que el artículo 1 de su ley orgánica constitucional N°18.961 se encarga de reforzar.
¿Cuánto estamos dispuestos a invertir en que Carabineros pueda cumplir con su rol constitucional? Es algo que debemos conversar ya que, si no lo estamos, ¿para qué lo exigimos en la Constitución y la ley orgánica constitucional respectiva?
¿Por qué es insuficiente? Lo es porque el plan anunciado por el gobierno básicamente habla de acciones a realizar en cinco ejes críticos que buscan mejorar los incentivos para el ingreso y la retención, como también el liberarlos de funciones administrativas, a la vez que tengan mejor equipamiento y tecnología, todo lo cual debería implicar más carabineros disponibles, se aumenta su efectividad por estar mejor equipados y preparados, pero todo ello en una escala, que si bien cierra en parte la brecha que tenemos, aún está lejos de los que necesitamos o debiéramos tener.
La ratio actual de carabineros por habitantes si usamos las cifras del gobierno de 38.000 al cierre de 2025 en funciones de orden y seguridad, es de 1 carabinero por cada 526 personas, que es cercano al estándar mínimo global aceptado de 1,8 por cada 1.000, estando lo recomendado por organizaciones internacionales en 1 cada 357, cifra que también coincide con el promedio global policial por habitantes. En nuestro caso sería aumentar la dotación de carabineros en 18.000, aumento que, usando el plan anunciado, demoraría por los menos 15 años en realizarse, y ello conforme todo lo planificado funcione correctamente, y que la actual tasa de bajas no aumente.
Es discutible si los casi 13.000 PDI cuentan para lo anterior o si las seguridades municipales debieran ser consideradas en los números que dedicamos a seguridad pública, pero a los unos se les supone que son la policía investigativa, y los otros, si bien es cierto también son preventivos, no tienen las mismas atribuciones y facultades de Carabineros, por lo que son sustitutos imperfectos.
En el mundo privado uno realizaría un cálculo conocido como la planificación de la capacidad, que es el proceso estratégico para determinar los recursos, como personal, equipos y tiempo, que una organización necesita para satisfacer la demanda actual y futura. Ello exige tener objetivos que no estoy seguro existan ya que hasta ahora en las cuentas públicas se dice lo realizado, pero no el grado de cumplimiento de los objetivos. También se puede realizar un presupuesto base cero y en base a ello determinar cuántos carabineros necesitamos. Lo que pasa con las cifras informadas en el plan de fortalecimiento es que no se indica el número de carabineros necesarios para la garantía de orden y seguridad que la Constitución les demanda. Insisto, lo informado va en la dirección correcta, pero peca en no indicar cuántos son los necesarios o cuál debiera ser la dotación de Carabineros de Chile.
El plan no habla de otras medidas posibles que impactan directamente las capacidades como son eliminar la Guardia de Palacio y reemplazarla por una guardia del Ejército de Chile y de las otras instituciones de la Defensa. También se podría revisar la necesidad de tener un orfeón de Carabineros, el Cuadro Verde, agregados policiales en múltiples países, y así otras medidas. Si estamos cortos de carabineros tenemos que echarle mano a todos los que estén disponibles. También debemos trabajar las razones para los que están con licencias médicas, aspecto no cubierto en el plan anunciado, como también revisar funciones investigativas que realizan y que debieran estar en la PDI. Carabineros es y se debe a su rol preventivo, estando lo investigativo en la PDI. Tener funciones cruzadas en nada ayuda.
Es importante revisar los casos de corrupción existentes y las infiltraciones que ha habido por parte del crimen organizado. No sobran los carabineros como para que haya algunos que se cambien al lado oscuro de la fuerza. Las medidas de retención de carácter económico son importantes, pero también las son las que buscan eliminar las bajas por razones médicas y las que ocurren por mal comportamiento.
Cuando haya bajas en enfrentamientos o procedimientos policiales se deben realizar los sumarios correspondientes. Debemos aprender si hay errores o mejorar el accionar policial si es que los delincuentes se han puesto más sofisticados. No sobran carabineros en Chile como para que el listado de mártires siga aumentando.
Eventualmente se puede hacer un mayor uso de la tecnología digital y la IA, como también de la interconexión de los sistemas de Carabineros con los de la PDI, municipalidades, y otras agencias del estado. Ello debería aumentar la productividad y eventualmente requerir menos carabineros, pero mientras no tengamos la dotación necesaria, no tendremos clara la dimensión de la contribución de la tecnología al problema existente de estar cortos en policías.
Se nota la gran preocupación del gobierno del Presidente Kast por las policías. Esto es algo que el General Director de Carabineros lo siente y dejó claro en una reciente entrevista. No hay dudas de que como parte del esfuerzo de restablecer la autoridad del Estado y del Estado de Derecho, apoyan decididamente el actuar policial y que buscarán que tengan las atribuciones legales que deben tener para ser una policía efectiva, pero no debemos olvidar a los Maturana y Carvajal que están presos por actuar cumpliendo su mandato policial. Si no hay pronto indultos para ellos, todo lo anterior y el plan de fortalecimiento pueden resultar letra muerta, aumentando el gasto e inversiones en las policías, pero sin efectividad por temor a usar la fuerza que el Estado ha delegado en ellas, es decir, una multiplicación por cero.