El pacto de La Meca y el nuevo mercado de la disuasión: Claves del acuerdo de defensa colectiva entre Arabia Saudita, Turquía y Pakistán

El pacto de La Meca y el nuevo mercado de la disuasión: Claves del acuerdo de defensa colectiva entre Arabia Saudita, Turquía y Pakistán

RESUMEN

El 7 de agosto Arabia Saudita, Turquía y Pakistán firmaron en La Meca un acuerdo que declara que un ataque armado contra cualquiera de los tres será considerado un ataque contra todos. Este reporte explica qué contiene el pacto, sus precedentes y los factores que habrían gatillado su firma. Se plantea que este nuevo acuerdo forma parte de la reconfiguración de alianzas estratégicas entre países debido a un contexto global crecientemente tensionado.

LO QUE OCURRIÓ

En el Palacio Al-Safa de La Meca, el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman, el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan y el primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif firmaron un Acuerdo de Defensa Conjunta. El comunicado oficial estipula que cualquier ataque armado contra uno de los tres Estados “será considerado un ataque contra todos” y compromete el desarrollo de la cooperación en todos los ámbitos de la defensa[1]. El canciller turco Hakan Fidan entregó mayores detalles sobre su arquitectura institucional. El acuerdo contempla un comité de ministros, instancias políticas y militares, además de una secretaría permanente con sede en Arabia Saudita. El canciller Fidan comparó este diseño conel artículo 5 de la OTAN[2].

El pacto incorpora a Turquía al acuerdo bilateral de defensa mutua que Riad e Islamabad ya habían firmado en septiembre de 2025[3] y queda abierto a nuevos miembros. Turquía identificó a Egipto como candidato para una próxima etapa. Arabia Saudita se apresuró a limitar el alcance del acuerdo, aclarando que no constituye un eje militar ni un bloque sectario y que tampoco “está vinculado a ambiciones nucleares”[4].

TRES ACTORES Y UNA GARANTÍA DE SEGURIDAD EROSIONADA

La convergencia de estos tres países tiene peso político, militar y simbólico. Arabia Saudita aporta recursos económicos y energéticos, además de su centralidad religiosa como custodio de los lugares santos del islam. Turquía, por su parte, cuenta con el segundo mayor ejército de la OTAN y una industria de defensa en expansión. Pakistán suma uno de los mayores ejércitos del mundo y una condición singular: es la única potencia nuclear musulmana, con un arsenal estimado en unas 170 ojivas[5]. Como plataforma de seguridad colectiva, el ahora llamado pacto de La Meca 2026 adquiere así una relevancia que trasciende Medio Oriente.

Sin embargo, la historia regional aconseja cautela antes de atribuirle una capacidad que todavía debe demostrar. El Tratado de Defensa Conjunta de la Liga Árabe (1950) no generó una capacidad operativa y el Pacto de Bagdad (1955) se diluyó en unos años. En los ochenta, la Fuerza del Escudo de la Península del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCG) siguió una trayectoria semejante, y la coalición islámica antiterrorista de 2015 no logró convertir sus compromisos políticos en una defensa colectiva robusta[6].

Figura 1. El triángulo de interés del Pacto de La Meca 2026.

LOS GATILLANTES

El pacto se firmó en agosto de 2026, pero sus antecedentes venían gestándose desde antes. La garantía de seguridad ofrecida por Estados Unidos en la región se erosionó severamente tras el ataque aéreo israelí contra la cúpula de Hamás en Doha, Qatar, en septiembre de 2025. El episodio reveló una vulnerabilidad incómoda, ya que el territorio de un socio protegido por Washington podía ser atacado por otro aliado estadounidense sin que esa protección evitara el golpe. Resulta significativo que, ocho días después, Arabia Saudita y Pakistán concretaran su pacto bilateral.

Más recientemente, la ampliación trilateral del pacto encontró un segundo impulso en la guerra con Irán. Desde que Estados Unidos e Israel atacaron a ese país en febrero de 2026, las represalias iraníes han alcanzado bases e instalaciones en ocho países de la región, incluidas refinerías sauditas. El conflicto también cerró el estrecho de Ormuz, mientras el bloqueo hutí de Bab el-Mandeb agravó la inseguridad marítima. En paralelo, Turquía e Israel han profundizado sus tensiones diplomáticas[7].

Figura 2. Una genealogía de intentos: la defensa colectiva en el mundo islámico.

Fuente: Elaboración propia sobre fuentes históricas y comunicados oficiales.

EL RETORNO DE LAS GUERRAS INTERESTATALES Y LA RECONFIGURACIÓN DE ALIANZAS

El pacto de La Meca 2026 se entiende mejor dentro de una transformación que excede al Medio Oriente. El retorno de los conflictos interestatales y la confrontación administrada entre Estados Unidos y China han vuelto más incierto el entorno estratégico, llevando a numerosos países a revisar las garantías sobre las que descansa su defensa.

Esa revisión adopta distintas formas. La OTAN elevó su compromiso de gasto en defensa al 5% del PIB[8]. En Europa, Francia y Reino Unido profundizaron la coordinación de sus capacidades nucleares, mientras en el Indo-Pacífico han ganado espaciomecanismos flexibles entre países que comparten intereses específicos[9]. En conjunto, estos movimientos muestran una tendencia a complementar las alianzas tradicionales con arreglos que amplían el margen de acción de sus miembros.

El acuerdo de La Meca lleva esa lógica un paso más allá. El deterioro de la garantía estadounidense y la mayor exposición de sus socios regionales aceleraron la búsqueda de capacidades propias. Arabia Saudita, Turquía y Pakistán respondieron con un compromiso regional de defensa que fortalece su autonomía sin desplazar la centralidad estratégica de Estados Unidos. El resultado apunta a un Medio Oriente donde la seguridad comienza a organizarse con mayor iniciativa regional, aunque Washington conserve un papel decisivo.

¿UN PARAGUAS NUCLEAR SIN UNA SUPERPOTENCIA?

La pregunta más sensible del acuerdo no figura en el texto firmado. Durante casi ochenta años, la disuasión extendida (la promesa de proteger a un aliado bajo el respaldo del arsenal nuclear propio) ha descansado principalmente en las grandes potencias. Estados Unidos ha sido su principal proveedor a través de la OTAN y de sus alianzas con Japón y Corea del Sur.

El pacto de La Meca 2026 plantea un escenario menos habitual: que una potencia nuclear media extienda, de manera explícita o implícita, su capacidad disuasiva sobre otros Estados. El texto mantiene una ambigüedad importante, pues evita cualquier referencia al componente nuclear. Arabia Saudita ha descartado esa interpretación, mientras Pakistán ha evitado precisar el alcance de su compromiso. Existe, sin embargo, un antecedente relevante. En septiembre de 2025, el ministro de Defensa pakistaní afirmó que el acuerdo bilateral con Riad comprendía “todos los medios militares”, sin aclarar si ello incluía su arsenal nuclear[10].

Las implicancias admiten dos lecturas. La primera apunta a un efecto estabilizador. Un paraguas externo podría reducir los incentivos de Arabia Saudita para desarrollar una capacidad nuclear propia, posibilidad que Riad ha insinuado frente al programa iraní. La segunda abre un escenario más disruptivo. El pacto podría sentar un precedente para que potencias nucleares medias extiendan garantías de seguridad fuera de las arquitecturas tradicionales, vinculándolas eventualmente a financiamiento o alineamiento político. India e Israel tendrían motivos para revisar sus propios cálculos estratégicos[11].

Figura 3. El mercado de la disuasión extendida se abre.

Fuente: Elaboración propia.

CLAVES PARA OBSERVAR

Cuatro indicadores permitirán evaluar hacia dónde evoluciona el nuevo pacto:

  • La credibilidad institucional. La primera reunión ministerial mostrará si el compromiso político comienza a traducirse en planificación conjunta y capacidades compartidas, o permanece en el terreno declarativo.
  • La eventual ampliación. Una incorporación de Egipto cambiaría la escala del acuerdo y podría convertirlo en el núcleo de una arquitectura islámica de seguridad más amplia.
  • El entrampamiento cruzado. La doble membresía turca abre una interrogante sensible: qué ocurriría ante una crisis que activara compromisos de la OTAN y de La Meca 2026 en direcciones distintas.
  • Las señales nucleares. Habrá que observar cualquier cambio doctrinal, ejercicio o despliegue que permita determinar si la actual ambigüedad nuclear comienza a adquirir contenido operativo.

DIEGO SAZO
Jefe de Investigación en Relaciones Internacionales


[1] Saudi Press Agency, “Saudi Arabia, Türkiye, and Pakistan Issue Joint Statement of the Makkah Al-Mukarramah Summit for Joint Defence”, 7 de agosto de 2026, https://www.spa.gov.sa/en/N2649227

[2] El artículo 5 del Tratado de Washington (1949) considera un ataque armado contra un aliado como un ataque contra todos, aunque deja a cada Estado decidir las medidas que juzgue necesarias, incluida la fuerza armada. Solo ha sido invocado una vez, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

[3] El Acuerdo Estratégico de Defensa Mutua fue firmado en Riad el 17 de septiembre de 2025 por el príncipe heredero Mohammed bin Salman y el primer ministro Shehbaz Sharif. El acuerdo introdujo una cláusula de defensa colectiva inédita para la relación saudí-pakistaní, aunque el Golfo ya contaba con antecedentes de defensa colectiva en el marco del CCG. Véase Center for Strategic and International Studies, “Could the Pakistani-Saudi Defense Pact Be the First Step Toward a NATO-Style Alliance?”, 14 de octubre de 2025.

[4] Declaraciones de Rayed Krimly, subsecretario saudí para diplomacia pública, y del presidente Erdoğan, recogidas en “Saudi Arabia, Pakistan and Turkiye Sign Defence Deal Amid Regional Turmoil”, Al Jazeera, 7 de agosto de 2026, https://www.aljazeera.com/news/2026/8/7/saudi-arabia-pakistan-and-turkiye-sign-defence-deal-amid-regional-turmoil

[5] SIPRI Yearbook 2025: Armaments, Disarmament and International Security (Oxford University Press, 2025). Pakistán mantiene además una doctrina de “disuasión de espectro completo”, que incluye armas nucleares tácticas de corto alcance, concebida originalmente frente a India.

[6] El Tratado de Defensa Conjunta y Cooperación Económica de la Liga Árabe (1950) preveía un consejo de defensa común que nunca alcanzó capacidad operativa. El Pacto de Bagdad (1955), rebautizado CENTO tras la salida de Irak, se disolvió en 1979 con la revolución iraní. El Escudo de la Península (1984) es la fuerza conjunta del Consejo de Cooperación del Golfo, empleada de forma puntual, como en Baréin en 2011. La Coalición Militar Islámica de Lucha contra el Terrorismo (2015) agrupa a más de 40 países bajo liderazgo saudí, sin cláusula de defensa mutua.

[7] Reuters, “Erdogan Says Israel’s Attacks on Syria, Lebanon Threaten Turkey Too”, 10 de junio de 2026, https://www.reuters.com/world/middle-east/erdogan-says-israels-attacks-syria-lebanon-threaten-turkey-too-2026-06-10/

[8] Diego Sazo y Carmen Gresse, “El rearme europeo actual: Por qué más gasto militar no garantiza autonomía estratégica”, AthenaLab, 3 de agosto de 2026, https://www.athenalab.org/noticias/2026/08/03/el-rearme-europeo-actual-por-que-mas-gasto-militar-no-garantiza-autonomia-estrategica/

[9] John Griffiths y Diego Sazo, “Confrontación administrada: El Indo-Pacífico tras Shangri-La 2026”, AthenaLab, 9 de junio de 2026, https://www.athenalab.org/noticias/2026/06/09/confrontacion-administrada-el-indo-pacifico-tras-shangri-la-2026/

[10] Declaraciones del ministro de Defensa pakistaní Khawaja Asif a Geo TV, recogidas por Reuters y Al Jazeera, 18 y 19 de septiembre de 2025.

[11] Sobre las estrategias de los Estados que buscan seguridad nuclear propia o ajena, véase Vipin Narang, Seeking the Bomb: Strategies of Nuclear Proliferation (Princeton University Press, 2022).


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