El Presidente explicó el estado en que se encuentra Chile al cierre de mayo y producto de ello el cómo vendrá la mano, una mano que cambió y que no tendrá dudas en usar la fuerza del Estado para que haya orden, seguridad y respeto por las leyes.
La primera Cuenta Pública del Presidente Kast fue una clase magistral presidencial de cómo decir lo que hay que decir sin darle a la oposición mayores posibilidades de reclamar o de poder atacar al gobierno. Era evidente de que el foco iba a estar en las emergencias de seguridad pública y de economía, muy en línea con lo que fue la línea editorial de la campaña que llevo a José Antonio Kast a La Moneda. Un discurso un poco largo, pero que en lo sustancial tocó y se concentró en lo fundamental, en lo que más preocupa a Chile.
Me hubiese encantado que se hablara de relaciones exteriores, seguridad nacional y defensa, pero el lunes no era el momento y ya les llegará su minuto. La realidad geopolítica global y vecinal exigen definiciones estratégicas como también la preocupante realidad presupuestaria y material de las Fuerzas Armadas, las que claramente son muy respetadas por la actual administración, pero de la cual aún no obtienen precisiones.
La primera Cuenta Pública tiene la gracia de que se hace cuando se tiene un mejor conocimiento de la realidad en que se recibió el gobierno. Ya no se habla en abstracto, se habla con datos duros tanto respecto de la pobre realidad económica, como de la inseguridad, y la real capacidad del Estado de atacar ambos temas.
En el artículo 24 de la Constitución de la República de Chile se establece que el 1 de junio de cada año, el Presidente de la República dará cuenta al país del estado administrativo y político de la Nación ante el Congreso Pleno, y eso fue lo que hizo el Presidente. Más que rendir cuentas por sus primeros días como tal, explicó el estado en que se encuentra Chile al cierre de mayo y producto de ello el cómo vendrá la mano, una mano que cambió y que no tendrá dudas en usar la fuerza del Estado para que haya orden, seguridad y respeto por las leyes. En simple, se acabó la fiesta para los delincuentes, criminales, y los que no respetan el estado de derecho que debe imperar en el territorio nacional y los mares de la patria. El destino para ellos, la cárcel.
Entrando en materia de seguridad, lo que se presentó en el Congreso el lunes no fue la política de seguridad del gobierno, la que ya existe, como tampoco su estrategia, que requiere de claridad en los medios disponibles, muchos de los cuales aún no están aprobados o disponibles. Fueron planes y acciones detallados en forma tal que tanto parlamentarios como la opinión pública entendieran por dónde viene la mano y las intenciones del Presidente y de su gobierno en esta materia, que no es otra que recuperar Chile para los chilenos.
Lo que se busca hacer a nivel de seguridad en lo estratégico y en lo político queda claro en el texto de lo que el Presidente anunció en la cuenta pública y que posteriormente presentó el ministro Arrau al Senado al día siguiente. Hablamos de intervenciones y recuperación de barrios críticos, integración de las tecnologías existentes, fuerzas de tarea para siete temas específicos, Macrozona Sur, cárceles, policías, Gendarmería, fronteras con el Perú y Bolivia, y así mucho más. Eché un poco de menos la que nos afecta a todos los chilenos, la acción dirigida a los delincuentes que toma forma en portonazos, encerronas, turbazos, robos, y cosas de ese tipo, males que nos tienen asustados y encerrados. También me parece que faltó detallar lo que se busca hacer en términos de seguridad municipal y privada, pero de seguro deben ya estar incorporados en los planes del Ministro de Seguridad Pública, el que en muy corto plazo ya captó lo esencial que se debe atender.
Martín Arrau, temprano el martes, pidió la renuncia a los subsecretarios que acompañaron a Steinert, los que serán reemplazados por Pilar Giannini Bravo en Seguridad Pública, quien en su pasada reciente por AthenaLab confeccionó el documento «Consideraciones generales para una estrategia de Seguridad Pública para Chile contra el crimen organizado» que se publicó a fines de enero de 2026, y Gonzalo Guerrero en Prevención del Delito, de amplia experiencia académica y de gobierno. Ambos son personas con conocimiento, carácter y convicción, y más importante aún, escogidos por el ministro para que lo acompañen en la gestión y desarrollo del más nuevo, pero más crítico ministerio del gobierno.
El ministro necesita adicionalmente un equipo que maneje el día a día, como también la implementación de los planes detallados. Las fuerzas de tarea anunciadas no se van a mandar y gestionar solas como tampoco la planificación futura del ministerio. No es hora de bajar el ritmo, al contrario, queremos más intervenciones del tipo Temucuicui o golpes como el que la Fiscalía propino a los dineros del Tren de Aragua.
La coordinación con el Ministerio Público, el Poder Judicial, y el uso de todas las capacidades y agencias del Estado es mandatorio. Comunicar bien, en forma frecuente y oportuna los avances, fundamental para cambiar la percepción de inseguridad y los miedos.
La mejor de las suertes para Martín Arrau, Pilar Giannini y Gonzalo Guerrero. Si a ustedes les va bien, nos va bien a todo Chile.
por Richard Kouyoumdjian
Vicepresidente ejecutivo AthenaLab