Geopolítica, IA y la autonomía estratégica de Chile

Geopolítica, IA y la autonomía estratégica de Chile

1. INTRODUCCIÓN

La pregunta histórica central de la geopolítica es quién controla el espacio. Pasos estratégicos, rutas marítimas y recursos naturales son algunos de los elementos que definen la distribución del poder y la libertad de acción de los Estados. El actual nivel de avance de la inteligencia artificial (IA) agrega una nueva variable a esa ecuación. Ahora es importante saber qué actores estatales controlan los centros de datos, los semiconductores, los modelos y los estándares de los que otros Estados dependen.

Las principales potencias en el desarrollo de la IA, Estados Unidos y China, compiten en este ámbito con énfasis distintos. En alguna medida, cada uno replica en esta nueva dimensión el tipo de poder que ya ejerce sobre el espacio geográfico. Washington busca controlar, de esta forma, los puntos críticos de la cadena tecnológica, mientras Beijing se expande por la vía de la difusión y la adopción masiva.

Este artículo sostiene que la IA amplía la geografía del poder hacia un nuevo espacio de competencia, en el que datos, modelos, cómputo, estándares y redes de usuarios se convierten en fuentes de influencia. Para países como Chile, ello podría afectar su autonomía estratégica, ya que decisiones aparentemente técnicas pueden terminar condicionando su seguridad nacional. También presenta oportunidades, porque la nueva geografía sigue necesitando energía, minerales, territorio y rutas; ámbitos en los que Chile tiene activos relevantes.

El presente análisis describe, primero, las capas del ecosistema de la IA; luego, las aproximaciones de China y EE.UU. en este ámbito; posteriormente, las vulnerabilidades de nuestro país, y, finalmente, las opciones de Chile en esta nueva área de la geopolítica.

2. LAS CAPAS DE LA NUEVA VARIABLE DEL PODER

El ecosistema de la IA puede entenderse como un conjunto de capas superpuestas, cada una compuesta por nodos que representan fuentes de influencia. En la base están la energía, el agua y los minerales críticos que sostienen la infraestructura digital. Sobre ellos se ubica una segunda capa, compuesta por los centros de datos; los medios de transmisión, como los cables submarinos y los semiconductores, y la capacidad de cómputo. En esta capa, la influencia proviene de quién produce y opera esa infraestructura, y en el caso de los chips avanzados, de quién controla su exportación.

La tercera capa son los datos, donde la influencia proviene de la jurisdicción bajo la cual se almacenan y del acceso que otros Estados pueden reclamar sobre ellos. Luego, vienen los modelos, cerrados o abiertos, que generan dependencia respecto del proveedor y de sus actualizaciones. Más arriba se encuentran los estándares y la regulación, donde la influencia la ejerce quien fija las reglas del juego. En la capa final están los usuarios y las aplicaciones, donde los efectos de red elevan el costo de cambiar de proveedor o plataforma.

Esta lectura permite observar que el poder en el ámbito de la IA se ejerce desde nodos específicos de esas capas y que ningún actor estatal los controla todos. Además, demuestra que la geografía sigue importando, ya que los centros de datos necesitan territorio, energía y agua; y los cables submarinos recorren rutas concretas. Por ello, los Estados que no cuentan con capacidades para competir en la frontera tecnológica pueden ocupar posiciones relevantes en las capas inferiores, un punto que se desarrolla para Chile más adelante.

3. DOS APROXIMACIONES RESPECTO DE LA IA

Las aproximaciones de Estados Unidos y China respecto de la IA trasladan a esta dimensión los modos en que ambas potencias ya ejercen su poder en el ámbito geográfico clásico; una analogía imperfecta pero útil para entender la aproximación de cada uno de esos actores en el ecosistema antes explicitado.

Estados Unidos: el control de los puntos críticos

Estados Unidos sostiene su poder global en una red de alianzas y bases ubicadas en regiones de importancia para los fines de su estrategia. Respecto de la IA, replica esa lógica mediante el dominio de los puntos de estrangulamiento de la cadena tecnológica. Sus empresas concentran el diseño de los chips avanzados, las principales nubes y los modelos de frontera. Además, desde 2022 Washington ha usado controles de exportación para impedir que China acceda a los semiconductores y equipos más avanzados. El Plan de Acción de IA de julio 2025 formalizó esta aproximación en tres pilares, que buscan acelerar la innovación, construir infraestructura y liderar la diplomacia en IA. Además, este plan busca impedir que los adversarios accedan al cómputo, ya que es un asunto de competencia geoestratégica y de seguridad nacional.[1]

Esta política estadounidense de contención tiene también una dimensión de expansión, orientada a que los socios adopten la tecnología estadounidense antes que la china. El plan antes citado sostiene que Estados Unidos debe satisfacer la demanda global exportando su paquete tecnológico completo. Al respecto, la orden ejecutiva de julio de 2025 que creó el American AI Exports Program les ofrece a los socios paquetes de hardware, datos, modelos, ciberseguridad y aplicaciones.[2]

Esta expansión se apoya también en alianzas selectivas en torno a la cadena de semiconductores, que reproducen en el plano tecnológico la lógica de la red de alianzas de seguridad estadounidense. La declaración Pax Silica, firmada por Japón, Corea del Sur, Singapur, Países Bajos, Israel, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Australia, entre otros Estados, busca asegurar las cadenas de suministro de chips empleados en los modelos de inteligencia artificial.[3] Esta iniciativa, a la cual se sumó Chile recientemente, establece una jerarquía entre los aliados integrados en la infraestructura tecnológica de EE.UU. y clientes que solo acceden al mercado.

El acceso a la tecnología estadounidense opera entonces como un instrumento de negociación, del mismo modo que las garantías de seguridad que les concede a los aliados bajo ciertas condiciones. El riesgo de ese enfoque es que el uso condicionado del acceso a esa tecnología erosione la confianza de sus socios, ya que pueden percibir en la política estadounidense una lógica transaccional más que un compromiso estable.

China: la expansión por difusión

China ha proyectado su influencia en las últimas décadas mediante comercio e infraestructura, con la Franja y la Ruta como su expresión más visible. En la IA sigue un camino análogo, ya que busca extenderse por la vía de la adopción masiva. En julio de 2025 presentó su Plan de Acción para la Gobernanza Global de la IA, orientado al Sur Global mediante infraestructura digital, transferencia tecnológica y participación en estándares internacionales.[4] Asimismo, en julio de 2026 lanzó en Shanghái la Organización Mundial de Cooperación en IA, con 29 países fundadores.[5]

El instrumento central de la aproximación china son los modelos abiertos que cualquier empresa o gobierno puede descargar, adaptar y desplegar sin licencias restrictivas. Los resultados son visibles, ya que durante 2025 los modelos chinos superaron a los estadounidenses en descargas en Hugging Face, con 41% del total; y la familia de modelos de Alibaba acumula más de 113.000 modelos derivados.[6] A lo anterior se suma un circuito en el ámbito de la manufactura, dado que los modelos abiertos permiten desplegar IA a bajo costo en fábricas, logística y robótica, cuyos datos operativos retroalimentan los modelos. Este circuito físico escapa en gran parte a los controles de exportación de Estados Unidos, centrados en el acceso a chips para entrenamiento.[7]

La dependencia que generan los modelos abiertos chinos es distinta de la que generan los servicios cerrados. Un modelo de pesos abiertos que corre en infraestructura propia no puede ser suspendido desde Beijing, y eso reduce el riesgo de negación de acceso. Su efecto es más indirecto, ya que quien construye sobre modelos chinos adopta sus actualizaciones, herramientas y el ecosistema técnico que se desarrolla en torno a ellos. De esta manera, China gana influencia por la vía del uso, sin necesidad de que los Estados firmen acuerdos.

El límite de esta aproximación es la confianza, porque la influencia de China depende de que gobiernos, empresas y desarrolladores estén dispuestos a integrar en sus sistemas modelos diseñados bajo los intereses de Beijing. Por ejemplo, los modelos chinos incorporan las restricciones de contenido que exige la regulación de Beijing, lo que se traduce en respuestas censuradas o sesgadas en temas sensibles para el Partido Comunista. Por esa razón, varios gobiernos restringieron en 2025 el uso de aplicaciones como DeepSeek en dispositivos oficiales, lo que frena la penetración china justamente en los usos estatales y sensibles.[8]

4. LA EXPOSICIÓN DE CHILE

Frente a la competencia entre ambas potencias, los países medianos como Chile enfrentan un dilema entre alcanzar un grado de soberanía tecnológica y la dependencia como consecuencia de integrarse en ecosistemas externos. Desarrollar capacidades propias ofrece mayor autonomía, pero exige recursos, escala y tiempo que no se pueden sostener, mientras que adoptar tecnologías externas acelera la transformación digital a cambio de nuevas formas de dependencia. Por tanto, en las decisiones respecto de modelos de IA, nubes o proveedores de infraestructura se deben apreciar algunos aspectos que podrían afectar nuestra autonomía estratégica, los cuales se identifican en al menos cuatro ámbitos. Es posible sostener que Chile ya enfrenta cada uno de estos riesgos, que podrían manifestarse en contextos de crisis o de tensión entre potencias, cuando revertir la decisión resultaría costoso.

–   Riesgo de alineamiento

Referido al riesgo de que la elección de proveedores tecnológicos se convierta en una condición de la relación bilateral, de modo que una decisión técnica o comercial termine afectando ámbitos como la cooperación en seguridad, el comercio o el acceso a tecnología. En Chile, ese riesgo ya se materializó en febrero de 2026, cuando Estados Unidos revocó las visas de tres autoridades chilenas por su papel en el cable Chile-China Express de China Mobile, cuya concesión había sido aprobada y revocada en enero.[9]

–   Control de infraestructura crítica

Los Estados que construyen u operan cables y centros de datos obtienen capacidad de vigilancia o de interrupción sobre flujos esenciales. En junio de 2026 se aprobó el cable Humboldt, que unirá Chile con Australia desde 2027 mediante una sociedad en que Desarrollo País y Google tienen 50% cada uno.[10] El proyecto refuerza la posición de Chile como nodo hacia Asia-Pacífico, pero también concentra en una empresa estadounidense la mitad del control de una infraestructura estratégica. Asimismo, si Chile hubiese optado por el cable Chile-China Express, esa infraestructura habría sido propiedad de China Mobile, una empresa estatal sujeta a la Ley de Inteligencia Nacional china, que obliga a las organizaciones a colaborar con los servicios de inteligencia de ese país.

–   Soberanía sobre la información sensible

Los datos críticos del Estado alojados en proveedores extranjeros quedan al alcance de leyes extraterritoriales y de servicios de inteligencia. Chile aborda este riesgo solo desde la privacidad mediante la Ley 21719, que regula las transferencias internacionales de datos personales y cuya entrada en vigor aún está pendiente. Sin embargo, no existe un criterio explícito de seguridad nacional para los datos del Estado y de defensa alojados en nubes extranjeras.

–   Cadena de abastecimiento

Un actor estatal puede suspender el abastecimiento o restringir chips, cómputo, actualizaciones o servicios en la nube y hacerlo justo cuando más se necesitan. Latam-GPT, el modelo regional impulsado por CENIA y presentado en febrero de 2026, ilustra esa exposición en varias capas a la vez. Se construyó sobre Llama 3.1, un modelo de pesos abiertos de la estadounidense Meta, y su primera versión se entrenó en la nube de AWS.[11] Además, el supercomputador previsto en la Universidad de Tarapacá depende de chips cuya exportación controla Estados Unidos. Así, el principal esfuerzo regional por reducir dependencias externas descansa en tecnología de un solo país.

5. CONCLUSIÓN: LAS OPCIONES DE CHILE

La pregunta sobre quién controla el espacio sigue vigente; aunque hoy se amplió y convive con otra, que es quién controla las capas del ecosistema de la IA de las que otros actores dependen. Chile está expuesto en las capas superiores, pero posee activos relevantes en las inferiores, que dependen de la geología, el clima y la geografía. Nuestro país es el primer productor mundial de cobre y el segundo de litio, y la zona norte registra algunos de los mayores niveles de radiación solar del mundo, lo que le permite ofrecer energía limpia y de bajo costo a una industria cuyo consumo eléctrico crece con rapidez. Estas ventajas ya se traducen en más de USD 7.500 millones en inversiones comprometidas en centros de datos por parte de AWS, Microsoft y Google.[12] Asimismo, el cable Humboldt puede convertir al país en el primer enlace digital directo entre Sudamérica y Asia-Pacífico.

Sin embargo, estas oportunidades solo se convertirían en poder de negociación si el Estado las usa con criterio estratégico. Hoy pareciera que las decisiones se toman de manera dispersa, proyecto a proyecto, y el resultado es una deriva hacia el ecosistema estadounidense, reforzada por su reciente incorporación a Pax Silica, con nubes, cables y chips de ese origen, en un país cuyo principal socio comercial es China. Para convertir esa posición en autonomía estratégica, se proponen cuatro líneas de acción, cada una orientada a mitigar uno de los mecanismos de exposición descritos.

– La primera línea de acción responde a la presión de alineamiento y consiste en crear una instancia que evalúe en conjunto las decisiones de infraestructura digital. Esta tarea podría radicarse en un Consejo de Seguridad Nacional que permitiría integrar de forma permanente las dimensiones tecnológica, diplomática y de defensa. En ese marco, un comité de tecnologías críticas, con participación de los ministerios de Ciencia, Relaciones Exteriores, Defensa, Seguridad Pública y Hacienda, además de la ANCI, podría aplicar criterios de seguridad nacional a esas decisiones antes de que surja la siguiente crisis y dar coherencia a la posición del país.

– Para reducir el riesgo de control de infraestructura crítica, el comité antes propuesto debería aplicar un procedimiento de revisión de seguridad previo y transparente a los cables submarinos, centros de datos y servicios de nube que sirvan al Estado, con criterios conocidos de propiedad, jurisdicción y acceso. Esto habría permitido que el caso del cable chino se resolviera con reglas claras, en lugar de hacerlo en medio de sanciones.

– Frente a la exposición de información sensible, el Estado necesita un criterio de seguridad nacional para sus propios datos, que complemente el enfoque de privacidad de la Ley 21719. Ello supone clasificar los datos públicos según su nivel de sensibilidad y exigir que los de defensa, inteligencia e infraestructura crítica se alojen en infraestructura bajo jurisdicción chilena o con garantías contractuales verificables.

– Por último, para disminuir el riesgo de negación de acceso, Chile debe diversificar sus proveedores y, al mismo tiempo, usar su posición para obtener mejores condiciones. En las compras públicas implica exigir portabilidad y arquitecturas multinube; preferir para usos sensibles modelos que puedan desplegarse en infraestructura propia. En paralelo, el país puede vincular los incentivos a los centros de datos, como el acceso a energía y la agilización de permisos, a contrapartidas como capacidad de cómputo reservada para la investigación nacional y organizaciones del Estado.

ALEJANDRO AMIGO
Investigador Senior AthenaLab


[1] Casa Blanca, Winning the Race. America’s AI Action Plan, julio de 2025. https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/07/Americas-AI-Action-Plan.pdf

[2] Casa Blanca, Promoting the Export of the American AI Technology Stack, julio de 2025. https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2025/07/promoting-the-export-of-the-american-ai-technology-stack/

[3] Real Instituto Elcano, Pax Silica. Alliances, frontier and markets in the geopolitics of the chip. https://www.realinstitutoelcano.org/en/analyses/pax-silica-alliances-frontier-and-markets-in-the-geopolitics-of-the-chip/

[4] ANSI, China Announces Action Plan for Global AI Governance, agosto de 2025. https://www.ansi.org/standards-news/all-news/8-1-25-china-announces-action-plan-for-global-ai-governance

[5] Gobierno de la República Popular China, Xi calls for equitable global AI governance, unveils new cooperation body, julio de 2026. https://english.www.gov.cn/news/202607/18/content_WS6a5c27e1c6d00ca5f9a0c4d8.html

[6] Hugging Face, State of Open Source on Hugging Face. Spring 2026, 2026. https://huggingface.co/blog/huggingface/state-of-os-hf-spring-2026

[7] Ngor Luong, USCC, Two Loops. How China’s Open AI Strategy Reinforces Its Industrial Dominance, marzo de 2026. https://www.uscc.gov/sites/default/files/2026-03/Two_Loops–How_Chinas_Open_AI_Strategy_Reinforces_Its_Industrial_Dominance.pdf

[8] Al Jazeera, Which countries have banned DeepSeek and why?, 6 de febrero de 2025. https://www.aljazeera.com/news/2025/2/6/which-countries-have-banned-deepseek-and-why

[9] UPI, Chinese cable project causes rift before Chile presidential transition, marzo de 2026. https://www.upi.com/Top_News/World-News/2026/03/03/latam-chile-kast-boric-transition-dispute/5301772565134/

[10] Ex-Ante, Cómo avanza el cable submarino de Google con el Estado, junio de 2026. https://www.ex-ante.cl/como-avanza-el-cable-submarino-de-google-con-el-estado-luego-de-que-el-gobierno-dejara-el-proyecto-chino-en-el-congelador/

[11] CENIA, Latam-GPT: la primera IA regional abierta creada con datos latinoamericanos, 10 de febrero de 2026. https://cenia.cl/2026/02/10/latam-gpt-la-primera-ia-regional-abierta-creada-con-datos-latinoamericanos/

[12] CNN Chile, Amazon, Microsoft y Google entre ellos. Chile suma más de US$ 7.500 millones en inversiones comprometidas en data centers, 2026. https://www.cnnchile.com/negocios/amazon-microsoft-google-chile-suma-mas-us7500-millones-inversiones-comprometidas-data-centers/


Más publicaciones