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COLUMNA | La derrota de Irán y el jaque mate a los chinos
Nadie, ni siquiera los chinos o los rusos, han salido a llorar por Irán, país que no solo logró enemistarse con dos de las principales potencias militares del mundo, sino que también con buena parte de sus vecinos. Todo indica que los días de los clérigos están contados.
No habíamos alcanzado a salir del affaire del Cablegate chino para encontrarnos con que los Estados Unidos de Norteamérica e Israel habían iniciado un ataque a Irán en las primeras horas del sábado 28 de Febrero, algo que se esperaba ocurriera producto de la concentración de fuerzas navales y aéreas en el medio oriente y mares cercanos, las reuniones de coordinación entre altos mandos de ambos países, y las señales de que Irán no estaba cediendo en las negociaciones relativas a las capacidades para producir armas nucleares, como de producción de misiles balísticos de mediano y largo alcance necesarios para atacar a blancos israelíes y o intereses norteamericanos en el medio Oriente, sean con ojivas nucleares o convencionales.
En corto, Irán tiene como objetivo fundamental, desde la revolución de los clérigos chiitas de 1979, la eliminación de los estados nacionales de los norteamericanos y los judíos. Dado que no tiene fronteras con ambos países, para hacerlo requieren de misiles balísticos y mejor si son con ojivas nucleares, ya que de lo contrario su objetivo es más difícil de lograr.
Para todos los efectos un estado de guerra no declarada ha existido por los últimos 47 años entre Irán por un lado, y los norteamericanos e israelíes por el otro, pero en los últimos dos años y gatillados por el ataque del 7 de octubre de 2023 que contó con el apoyo y financiamiento de Irán, la dupla pasó a modo activo, primero en el 2024 probando las capacidades de las defensas antiaéreas iranies de origen ruso, para en el 2025 buscar eliminar las capacidades de producción de armas nucleares, y más recientemente, eliminar capacidades de producción, almacenamiento y producción de misiles balísticos, junto con lo que pueda haber quedado de capacidades nucleares.
Para cumplir con lo anterior, la operación “Furia Épica” (versión norteamericana) o “Rugido de León” (versión israelí) han tenido que ir más allá que simplemente eliminar los lanzadores de misiles o los lugares en donde se haya seguido trabajando temas nucleares. Han determinado que es necesario neutralizar o eliminar el liderazgo de los clérigos que ha llevado a Irán por esa senda y lo continuaran haciendo hasta que los ayatolas se rindan y dejen de tener poder político o la capacidad de volver a sus andanzas anti-Norteamérica o Israel.
Si fuera tan simple como eliminar los lugares de lanzamiento, o de almacenaje, o de fabricación de misiles ya estarían muy cerca de cumplir con su objetivo. Siendo el mediodía del 5 de marzo se observa que Irán está perdiendo velocidad y capacidad, estando cercanos a quedar knockout, absolutamente dominados por las capacidades y tecnologías desplegadas, pero no muertos o con la posibilidad de revivir. Es por ello por lo que los aliados continuaran colocando presión, matando a sus lideres o los que reemplacen a los que vayan cayendo, eliminando clérigos y todo lo que sea o parezca tener relación con la Guardia Revolucionaria, fuerzas armadas, y milicias.
Dicen que los integrantes de la dupla en guerra difieren en sus objetivos, pero no soy de esa opinión. Ambos buscan que Irán nunca tenga la capacidad de producir armas nucleares y la posibilidad de atacarlos con misiles con ojivas nucleares, y eventualmente drones si es que se llegan a desarrollar. El tema es que para Israel el tema es existencial y para Estados Unidos es importante, pero no de vida o muerte. Es simplemente un tema de distancias.
La eliminación de buques de guerra iranies navegando fuera del Golfo Persico o el Golfo de Oman, como es el caso de la fragata Dena, es una forma de demostrar que esto va en serio y que la operación en curso busca ser la definitiva.
En todo caso nadie, ni siquiera los chinos o los rusos han salido a llorar por Irán, país que no sólo logró enemistarse con dos de las principales potencias militares del mundo, sino que con buena parte de sus vecinos. Todo indica que los días de los clérigos están contados, no estando claro aún quien o quienes los reemplazarán, reemplazo eso si que no vendrá con la posibilidad de fabricar armas nucleares o los misiles necesarios para que puedan afectar a Israel o países cercanos.
Si bien es cierto que muchos aplauden la acción de Estados Unidos y sus aliados israelíes, otros observan con preocupación las capacidades militares y las tecnologías desplegadas, como también lo que han demostrado en lo que se refiere a inteligencia y operaciones especiales. El abismo que se está abriendo entre estos dos países y el resto del mundo es algo que estimo va a durar un tiempo largo. Ambos son los campeones de la innovación, de la disrupción tecnológica, de la tecnología y la ingeniería, de lo digital, y de todo lo que sea ciber. Esto va más allá que Trump o Netanyahu, esto es el producto de años de inversión que ahora se están pagando.
Los sistemas de armas de origen chino o ruso han demostrado ser inefectivos, las potencias medias no tienen forma de oponerse a voluntad de los Estados Unidos de Norteamérica, país que a pesar de toda la capacidad que ha demostrado tener, no pretende dominar el mundo, sólo busca que su seguridad nacional no se vea afectada, llegando incluso a darles chipe libre a los chinos y los rusos en sus respectivas áreas de influencia conforme no afecten su interés y seguridad.
Está por verse si la solución requiere de tropas en terreno, algo que no gusta a los norteamericanos, los que llevan seis muertes al momento de escribir, pero por primera vez creo que la suma de los medios aéreos y navales sumados a las capacidades de inteligencia y de operaciones especiales pueden lograr el objetivo, y permitir el estado final deseado buscado sin tener exponer sus ejércitos de tierra, que es donde principalmente se producen las bajas. No culpo a los liderazgos de alianza cuando no definen con precisión los objetivos que buscan o cuando les piden precisión respecto de los plazos. Estamos frente a un cambio en el carácter de la guerra, carácter que aún no terminamos de entender completamente, no así de su naturaleza que sigue siendo política, violenta y de voluntades.
Para finalizar, algo que no es tan obvio. El gran perdedor de esta acción militar es China, el que ya perdió el acceso al petróleo venezolano, petróleo que junto al iraní suman un poco menos del 18% de lo que importan, y que importaban barato por estar sancionado. Si a ello se suma el hecho de que un 50% del petróleo que importan sale vía el Estrecho de Ormuz, podríamos decir que China tiene un grave problema porque todo indica que el Golfo Persico, el Golfo de Oman y el Estrecho de Ormuz quedarán bajo control de los Estados Unidos de America. Jaque mate de Trump a Xi.
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