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COLUMNA | La seguridad pública más allá del crimen organizado o escudo fronterizo

No es culpa de la ministra la ausencia de una estrategia, ella recibió un ministerio nuevo, que tiene una política nacional de seguridad pública, que no es lo mismo que una estrategia.

29 de Abril de 2026 El Líbero Richard Kouyoumdjian
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COLUMNA | La seguridad pública más allá del crimen organizado o escudo fronterizo

El objetivo de esta columna es dejar claro que los esfuerzos de seguridad pública deben ir más allá de los que se deben hacer respecto del crimen organizado y el control de las fronteras. La estrategia de seguridad pública debe colocar la seguridad de las personas, la de los ciudadanos, la de todos los chilenos como su objetivo principal, cosa que no necesariamente ocurre hoy producto de la atención que se da a los ilícitos más complejos como son los propios del crimen organizado, tráfico, asesinatos, secuestros y extorsiones.

Claro que es importante atacar la capacidad de operar del crimen organizado y del narcotráfico, como también tomar el control de las fronteras objeto no ingresen o salgan criminales, contrabandistas e inmigrantes ilegales. Está claro que realizarlo hace de Chile un mejor país, más seguro y menos peligroso. El tema está en que todo lo anterior no necesariamente mejora la seguridad pública de la población general, de la inseguridad que afecta todos los días a los millones de chilenos, los que echan de menos cuando Chile era un país en que se podía salir por la calle de noche sin temor a ser asaltado.

Estoy seguro de que el Comisionado Presidencial para la Macrozona Norte vicealmirante (r) Alberto Soto hará que “Escudo Fronterizo” sea una realidad, como también espero que la ministra de Seguridad Pública, señora Trinidad Steinert, aplique su experiencia y conocimiento a la persecución del crimen organizado, algo en donde debiera contar con el apoyo de los experimentados equipos del Ministerio Público, de Carabineros de Chile y la PDI.

Teniendo estrategias para la frontera y el crimen organizado, donde me parece estamos al debe es con la delincuencia que afecta el diario vivir de los chilenos. Carecemos de una clara estrategia en la materia. No tenemos objetivos, los medios son escasos y su forma de uso se aprecia claramente reactiva y no dirigida a cumplir objetivos que no existen. Quizás estoy equivocado y desconozco los objetivos, pero de serlo así, alguien no los está comunicando claramente.

No es culpa de la ministra la ausencia de una estrategia, ella recibió un ministerio nuevo, que tiene una política nacional de seguridad pública, que no es lo mismo que una estrategia. Una política establece el qué y el porqué, agregando la estrategia el cómo. Ese ejercicio nos daría los medios humanos y materiales necesarios para cumplir con los objetivos y su forma de uso.

Lo otro que obviamente requiere una estrategia es de la medición de datos. Si queremos mejorar tenemos que medir los resultados. En esto estamos más avanzados, tenemos el “Sistema Táctico de Operación Policial” conocido como STOP. También hay sus equivalentes en el Ministerio Público y la PDI. Si logramos que todos los involucrados vean los mismos datos ya tendríamos un gran avance. Lo mismo aplica a la integración de sistemas de policías y municipalidades.

No sacamos nada si a pesar de una mejora en los datos duros la percepción de seguridad de la población no mejora. En Chile esa medición existe y se conoce como la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (ENUSC). Por ahora tenemos disponibles los datos del 2024, los que indican una percepción de aumento de la delincuencia de un 87,7%, dato que viene acompañado de una percepción de inseguridad caminando solo (a) por su barrio cuando está oscuro de un 67,9%. También hay datos sobre lo que se deja de hacer como de las incivilidades más comunes en los lugares en que viven las personas. Las percepciones de inseguridad las mujeres son mayores que los hombres, lo que exige medidas adicionales para darles seguridad a ellas.

Entonces para mejorar la inseguridad que afectan a las personas debemos atacar lo que se llama el triángulo de oportunidad del delito, que no es otra cosa que la obvia teoría que indica que un delito ocurre por la convergencia en tiempo y espacio de tres elementos: un delincuente motivado, un objetivo alcanzable/víctima, y la ausencia de un guardián capaz. Por estos entendemos:

  • Delincuente motivado: Persona con la intención y el interés de cometer el ilícito.
  • Objetivo/Víctima Alcanzable: Un blanco que resulta atractivo y accesible (ejemplo: una casa sin alarmas, u objetos valiosos a la vista).
  • Ausencia de Guardián Capaz: Falta de vigilancia formal (policía, o guardias municipales / privados) o informal (vecinos, cámaras, transeúntes) que pueda prevenir la acción.

Una estrategia de prevención exitosa necesita actuar sobre los tres elementos, pero particularmente sobre los dos últimos, es decir, no generar la oportunidad para el delincuente, como también disponer de carabineros y seguridad municipal realizando patrullajes, la existencia de guardias de seguridad y conserjes en edificios y condominios, el uso de cámaras de seguridad y pórticos lectores, sistemas de alarmas, e iluminación de calles, veredas y plazas.

Cuando existe la posibilidad de aplicar las medidas antes mencionadas la acción de los delincuentes se desplaza a lugares en donde las personas o son más descuidadas o bien no existen policías, seguridad municipal y otros medios que disuaden o evitan la ocurrencia de delitos.

Lo que recientemente dijo la subsecretaria de Prevención del Delito es correcto y apunta a no generar la oportunidad al ladrón. Es de toda lógica que, si se actúa en forma descuidada, ni siquiera aplicando todos los medios del Estado será posible evitar la ocurrencia de ilícitos.

Es por ello por lo que una estrategia efectiva que ataque la delincuencia parte por la educación apuntada a la prevención, y se le acompaña por medios y acciones que dan vigilancia apuntada a impedir el actuar de los criminales. El problema está en que no sólo requiero educar, sino también disponer en números suficientes de policías, guardias municipales, guardias privados, acompañados de medios tecnológicos suficientes, algo que sólo las comunas más ricas pueden hacer, y no porque dispongan de más carabineros, al contrario, no los tienen, pero tienen medios como para suplementarlos tanto con seguridad municipal como de sistemas de cámaras y pórticos, y de IA que optimizan su uso y efectividad.

Ayuda a avanzar no sólo el disponer de más carabineros, sino principalmente tener objetivos de reducción de ilícitos a nivel nacional, regional y comunal. Por ello me refiero a porcentajes de reducción por cada categoría de delitos, como también y principalmente, de los indicadores de percepción de inseguridad, los que para todos los efectos están disparados y que poco se ven afectados por las acciones dirigidas al crimen organizado y lo que ocurre en las fronteras, los cuales por lo demás también son críticos por la peligrosidad y naturaleza de esos, pero que requieren de acciones específicas apuntadas a los males experimentados por la población general.

A la fecha no he visto propuestas de las autoridades nacionales que busquen mejoras en las cifras STOP o los indicadores de percepción de seguridad. Las cifras STOP de la RM a la fecha han mejorado respecto del año anterior en un 12% y habrá que ver si la ENUSC del 2025 que se publica prontamente trae igual mejora. Si lo hace es porque se hicieron cosas que apuntan en general a reducir la acción de la delincuencia, pero nada que se pueda decir que fue planificado y buscado. Mejoras de mayor magnitud requieren de estrategia.

Las Condes, dicho sea de paso, está llegando al cierre de abril de 2026 con un 20% (STOP) de mejora respecto del mismo periodo del 2025. Algo que es producto del plan de seguridad comunal, el trabajo del entonces director general Christian Bolivar y su equipo, y el aumento sostenido del presupuesto asignado, lo que ha permitido bajar indicadores que venían al alza desde el 2024. Las Condes es una comuna apetecida por la delincuencia por lo que la estrategia no es otra que reducir la oportunidad para que el triángulo del delito se presente, algo que se logra con una intensa presencia de la seguridad municipal, cámaras y pórticos lectores, y un equipo central que maneja todo con tecnología de punta, IA y coordinación con las policías y vecinos.

Las Condes está muy corta en dotaciones de carabineros, pero a pesar de ello y de que la ley de seguridad municipal no ayuda mucho, excepto en claridad de las atribuciones de los inspectores municipales, avanza porque tiene estrategia y recursos. Lo está logrando a pesar de no tener mucho apoyo policial, ya que Carabineros de Chile está privilegiando asignar sus escasos carabineros a comunas que no tienen otros medios para atacar el triángulo del delito.

El tema de la seguridad pública más allá del crimen organizado necesita una estrategia especifica, recursos y objetivos, los que se recomiendan usen las cifras STOP y las que provee la ENUSC. A pesar de haber hablado de esto antes, es difícil que el mundo político y el policial acepten la existencia de objetivos, ya que de no cumplirlos quedaría en evidencia su falta de cumplimiento en el caso de haberlo. Es cosa de ver las cuentas públicas en que se dice que se hizo, pero no se habla de objetivos y sus grados de cumplimiento, algo que es pan de todos los días en el sector privado.

Si la ministra Steinert quiere hacer la diferencia, debe tener estrategias para el crimen organizado y de no tenerla, puede usar la que creamos en AthenaLab, como también necesita una para todo lo que no es crimen organizado, la que se recomienda sea confeccionada siguiendo lo aquí indicado. De las fronteras dejemos que el Comisionado Presidencial vicealmirante (r) Alberto Soto se preocupe, el que como buen estratega ya debe tener una incluyendo los objetivos, medios y forma de uso.

Necesitamos que ocurra lo siguiente en Chile, tener una estrategia de seguridad pública con objetivos, con foco en el triángulo del delito, recursos humanos y materiales para hacerlo, y autocuidado de las personas que permitan reducirle las oportunidades a los delincuentes.

Sobre el autor

Vicepresidente ejecutivo AthenaLab

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