La editorial de este medio del domingo 26 de abril de 2026 que trata de la “santiaguinización” de la Armada de Chile obviamente no cayó bien con buena parte de la institución naval que se siente porteña hasta los huesos, pero no por ello deja de tener sustento lo planteado en relación del sentir de muchos respecto de la realidad y el abandono en que está Valparaíso, y la perdida de importancia que experimenta.
Para todos los efectos las únicas grandes instituciones que no han abandonado Valparaíso y se ponen con la ciudad son la Armada, las universidades, las empresas portuarias y Eduardo Dib. La municipalidad hace lo que puede y la presencia del Congreso en nada ayuda. Los turistas que incluyen altas autoridades navales norteamericanas sufren asaltos en los cerros cuando pasean por los pocos supuestos lugares seguros que quedan.
La Armada es fuerte en Valparaíso, Iquique, Talcahuano, Puerto Montt y Punta Arenas. Lo va a continuar siendo y nada anticipa que eso vaya a cambiar. Si se tratara de un diseño lógico estratégico, todo lo que está en Valparaíso, excepto quizás la Escuela Naval, debiera estar en Talcahuano, la principal base naval y logística de la Armada en Chile.
Ello no va a suceder porque la Armada nunca va a abandonar Valparaíso y el monumento a la Marina Nacional. Lo que, es más, contra toda practica racional, estableció la comandancia en jefe de la Armada en el edificio que antiguamente ocupo la Intendencia de Valparaíso. Digo irracional porque lo normal es que las jefaturas navales estén ubicadas en las capitales donde se ubican los respectivos ministerios de Defensa. Lo que existe en Santiago es mínimo.
La principal ceremonia de la Armada, la del 21 de mayo, la que se hace en honor a los héroes y glorias navales se realiza a los pies del monumento en que descansan los restos de Prat y de los marinos que hicieron grande a Chile y su marina de guerra. Claro que también se realiza en buena parte de Chile, incluyendo Santiago y Zapallar, pero nadie se confunde en que la más importante y principal ocurre en la plaza Sotomayor, una en que preside el presidente de la República y no el delegado presidencial, una que ya no se ve empañada por la cuenta publica presidencial que tenía lugar en el mismo día que rendíamos homenaje a los que se enfrentaron al Huascar y la Independencia. Una que se realiza en donde vivieron Arturo Prat y su familia.
Estoy seguro de que cualquier preocupación que pueda existir respecto de la importancia que Valparaíso pueda tener para la Armada quedará en un segundo plano cuando tengan lugar la ceremonia del 21 de mayo de este año y la marina concurra masivamente a celebrar a sus héroes y glorias navales, ello a pesar de la estrechez de recursos por la que atraviesa.
Esta claro que las decisiones seguirán siendo tomadas en Santiago, y que habrá que influir en las que allá se toman, pero el corazón siempre estará en el puerto principal. ¡Marinos porteños por siempre!
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