𝐋𝐚 𝐑𝐞𝐩𝐮́𝐛𝐥𝐢𝐜𝐚 𝐈𝐦𝐩𝐞𝐫𝐢𝐚𝐥
Estados Unidos nació de una revuelta contra un imperio en 1776 y, desde entonces, ha evitado llamarse imperio a sí mismo. Se pensaba una excepción en la historia, una potencia de otra naturaleza.
Su expansión tomó dos formas: una continental, hecha de conquista y colonización de este a oeste; y otra global, apoyada en instituciones, alianzas, poder militar y el dólar. Así, el excepcionalismo estadounidense se volvió una forma de poder.
Esta semana, cuatro obras iluminan la tensión entre el ideal fundacional y lo que ha sido su trayectoria :






