La relación de Chile y de los latinoamericanos con los Estados Unidos de América

La relación de Chile y de los latinoamericanos con los Estados Unidos de América

Con los Estados Unidos de América, aparte de una comunidad de valores y principios, ya tenemos una larga relación de cooperación en lo militar y en aspectos de seguridad pública.

A fines de noviembre de 2025 los Estados Unidos de América publicó una actualización de su Estrategia de Seguridad Nacional. Al poco tiempo siguieron los respectivos documentos del departamento de Guerra (Defensa) y de Estado (Relaciones Exteriores). Ambos consistentes y en línea respecto la directriz superior.

Básicamente lo que hace la Estrategia de Seguridad Nacional es indicar que el área de influencia de los Estados Unidos es el hemisferio Occidental, que se debe entender como la totalidad de las Américas más Groenlandia. Adicionalmente, indica que el área de influencia de Rusia corresponde a lo que es la ex Unión Soviética y que China es el poder dominante en Asia. No habla de los europeos, como tampoco de África, el Medioriente e India. Es quizás para algunos una vuelta al aislacionismo, pero yo lo veo más como que no están dispuestos a tener que resolver los problemas del mundo sin recibir la correcta retribución.

La lógica estratégica de la Estrategia de Seguridad Nacional es la de un país isla. Buscan aislarse de sus posibles enemigos. Los océanos Atlántico y Pacífico los ayudan en ese sentido. El Ártico congelado los aislaba por arriba, pero eso está en riesgo y por eso su interés en Groenlandia y Canadá. Al sur tienen Latinoamérica, una parte del mundo que nunca será una amenaza militar, pero si fuente de problemas que para ellos tradicionalmente les resulta complejo manejar.

Ya antes de la publicación de la estrategia del presidente Trump se podía visualizar que había un cambio de mano, uno que se había anticipado en la campaña política que lo llevo al poder a fines del 2024. En septiembre de 2025 arrancó la operación “Lanza del Sur” con el objetivo de destruir narcolanchas en el mar Caribe y en los mares del Pacifico ubicados frente a Centroamérica. Luego siguió la operación de extracción de Nicolas Maduro en enero del 2026. Acciones consistentes con la estrategia de seguridad nacional.

La Estrategia de Seguridad Nacional de los norteamericanos para Latinoamérica busca hacerse cargo del narcotráfico que tiene como objeto su país, de la inmigración ilegal que busca llegar a sus tierras y de las inversiones estratégicas chinas en la región. No se indica en la estrategia que es para estos fines lo que se entiende por riesgo estratégico chino, pero se puede entender, entre otros, lo que tenga relación con minerales críticos para el desarrollo de la economía digital y la inteligencia artificial (cobre, litio y tierras raras), y procesamiento, almacenamiento y transmisión de datos. Evidencias de ello en el caso particular de Chile son los acuerdos que los Estados Unidos ha buscado en materia de tierras raras, como también la incomodidad que han demostrado con iniciativas conocidas como el Cable Chino que buscaba conectar Valparaíso directamente con Shanghái sin control de subida de datos por parte de mecanismos de control chilenos. Norteamérica busca evitar que datos relacionados con ellos terminen en manos chinas como es el caso de la que nos envían para el procesamiento del Visa Waiver.

En marzo del 2026 en Miami se realizó la reunión del Escudo de las Américas como también la primera versión del A3C (Americas Counter Cartel Coalition). La primera es el acuerdo político, económico, de seguridad y coordinación multilateral que busca darle forma a la estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América en las Américas, pero excluyendo México y Canadá, países limítrofes con los que se entiende directamente. Durante lo que ha transcurrido del año el Escudo de las Americas ha tomado forma y recientemente, aprovechando la Asamblea General de las Naciones Unidas, se comunicó con mayor detalle que es lo que está incluyendo. Para más detalles ver en este link.

Es importante destacar el párrafo principal del texto del comunicado del 22 de septiembre de 2026 y que dice: “Nosotros, los Jefes de Estado y de Gobierno participantes en el Escudo de las Américas, declaramos conjuntamente nuestra intención de fortalecer la resiliencia del Hemisferio Occidental a través de los tres pilares del Escudo de las Américas a continuación: Económico, de seguridad, y coordinación multilateral.”

El A3C, en cambio, es el acuerdo que busca hacerse cargo de la guerra contra los carteles, las organizaciones de narcotráfico y el crimen organizado que asola las Américas. Este genera un poco más de ruido ya que es donde se debe aplicar la fuerza. Los Estados Unidos declararon las organizaciones criminales como narcoterroristas, una clasificación que les permite usar la fuerza de su Comando Sur en contra de ellas, cosa que ya han estado realizando cuando eliminan las narcolanchas o sacaron a Maduro de Venezuela.

La reunión clave del A3C es una que va a tener lugar en Miami en noviembre del 2026. En esta oportunidad se revisarán los planes que se implementarán para atacar al crimen organizado. Evidentemente no toda la región de las Américas enfrenta la misma situación. Es muy distinto lo que ocurre en Ecuador, Colombia, México, Centroamérica y el Caribe, de lo que ocurre en el Cono Sur de Suramérica, y es por ello por lo que Chile, Argentina, Perú y Bolivia, con la concurrencia de Ecuador, Paraguay y Uruguay acordaron a fines de mayo un acuerdo de coordinación regional contra el narcotráfico y los carteles que operan en la parte sur de las Américas. Es muy probable que Estados Unidos ayude con logística e inteligencia en la parte sur mientras concentra sus esfuerzos principales en su área de seguridad que es el Caribe, Centroamérica y la parte norte de Suramérica. De tener éxito Estados Unidos en el norte es muy posible que el narcotráfico traslade sus operaciones al Perú y Bolivia, tal como lo hizo cuando se realizó el Plan Colombia.

En lo que resta del año veremos cómo van tomando forma estos acuerdos y la real voluntad política de los países de la región de ser parte del Escudo y su brazo operativo. Por de pronto está claro que la estrategia de Estados Unidos de América en la región llegó para quedarse y no va a cambiar mientras perciban que se mantienen los riesgos que para ellos traen el narcotráfico, la inmigración ilegal y lo chino que afecte su seguridad nacional. No quieren a China en las Américas. Sólo los quieren en Asia conforme no alteren aspectos claves estratégicos como son la producción de chips en Taiwán, y respeten a sus aliados tradicionales en la zona como son Australia, Nueva Zelanda, Japón, Corea del Sur y las Filipinas, países a los que están dispuestos a ayudar, pero ahora sin arriesgar la vida por ellos.

No había ninguna posibilidad de que Chile se opusiera al Escudo o el acuerdo contra los carteles. Si Bachelet y Boric se oponen es una clara indicación de que nos conviene como país, algo que el Presidente Frei dejó claro en su columna en El Mercurio de Santiago. Estamos hablando de un acuerdo, no un tratado. Busca que todos nos beneficiemos, no obliga a lo que no nos conviene o nuestras legislaciones no aceptan. La soberanía no está en riesgo como quieren hacer ver algunos a los que el Presidente Trump no gusta mucho.

Con los Estados Unidos de América, aparte de una comunidad de valores y principios, ya tenemos una larga relación de cooperación en lo militar y en aspectos de seguridad pública. La relación que tenemos con el FBI y la DEA son de larga data, como también prontamente deberíamos tenerla con la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL) del Departamento de Estado que se va a instalar en Santiago. Todo suma y todo ayuda a los objetivos de una mejor economía y seguridad para los chilenos.

Integrar el Escudo de las Americas no coloca en riesgo nuestra fundamental relación económica con China, país que visitará el Presidente Kast en noviembre. Pase lo que pase, seguiremos exportando cobre a China, nación en donde se ubica la parte principal de la refinación del metal rojo, e importando bienes que su muy eficiente economía entrega a nosotros y todo el mundo. Son más de 55 años de amistad que han probado ser de gran valor para ambos países. Chile sabe que ambos países son lo principal de su interés nacional.

RICHARD KOUYOUMDJIAN
Vicepresidente ejecutivo AthenaLab


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