Comentarios y Análisis
ANÁLISIS | Geopolítica: concepto, límites y usos en el análisis estratégico
1. Introducción
Geopolítica se ha convertido en una palabra omnipresente en el debate público sobre relaciones internacionales, seguridad y economía; por tanto, está siendo utilizada para describir prácticamente cualquier fenómeno de orden global. Esta expansión semántica ha vaciado el concepto de contenido analítico, lo que hace más difícil entender la comprensión de dinámicas de seguridad y estratégicas complejas, reduciendo así la calidad del debate sobre política internacional.
2. Antecedentes: origen, crisis y reconstrucción
El término geopolítica no nace como un concepto neutral ni meramente descriptivo, sino como un intento explícito por dotar de racionalidad científica al comportamiento de los Estados en el espacio internacional. Fue acuñado en 1899 por el politólogo sueco Rudolf Kjellén, en un contexto marcado por la competencia imperial, el auge del nacionalismo económico y la creciente preocupación por el control del territorio y los recursos.[1]
En su formulación original, la geopolítica intentaba explicar la política internacional a partir de factores geográficos “objetivos”: la disposición de los continentes, el acceso a mares, la disponibilidad de recursos naturales y la posición relativa de los Estados. Sus primeros exponentes —Ratzel, Mahan, Mackinder— formularon preguntas directamente vinculadas al poder: cómo crecer territorialmente, de qué manera proyectar influencia, cómo asegurar la grandeza nacional.[2] En su origen, era una práctica vinculada al ejercicio del poder, es decir, una forma de pensar el mundo desde el Estado y para el Estado. Su doble condición —analítica y normativa— explica tanto su influencia como las controversias que la han acompañado.
Esta etapa alcanza su punto más problemático en el período de entreguerras, con el desarrollo de la Geopolitik alemana. Bajo la influencia de Karl Haushofer, la geopolítica se transforma en una doctrina explícitamente normativa, cuando conceptos como el Lebensraum dejan de ser hipótesis analíticas para convertirse en justificaciones ideológicas del expansionismo. Este vínculo con el nazismo genera una ruptura profunda tras la Segunda Guerra Mundial. En el mundo académico occidental, el término queda desacreditado, asociado a determinismo geográfico y legitimación del poder agresivo.
La crisis no fue solo reputacional, sino también epistemológica: se cuestionó la idea de que la geografía pudiera determinar el comportamiento estatal de manera directa. La geopolítica, entonces, fue desplazada por enfoques más formalizados —realismo estructural, institucionalismo—, pero no desapareció. El resultado es un concepto que sobrevive, pero sin una definición clara ni un consenso disciplinario: a veces se usa como sinónimo de geografía política; en otras ocasiones, como marco estratégico, y también como simple etiqueta retórica. [3] Es decir, la geopolítica sigue siendo utilizada, pero ya no siempre comprendida.
3. ¿Qué ES la geopolítica?
La geopolítica es un marco analítico orientado a la toma de decisiones estratégicas, que estudia cómo las condiciones espaciales influyen en la configuración, proyección y limitación del poder. Su foco no está en la geografía como dato estático, sino en la interacción entre espacio, poder y acción política. En este sentido, la geopolítica permite comprender cómo ciertos factores, como la ubicación geográfica, la profundidad estratégica, el acceso a recursos, las rutas de comunicación, la conectividad y la proximidad a zonas de conflicto, condicionan —sin determinar— las opciones disponibles para los actores estatales y no estatales.[4] Se trata de un marco de restricciones y oportunidades dentro del cual se formulan estrategias.
Su valor radica en que traduce el espacio en problemas concretos de nivel estratégico. Permite responder preguntas fundamentales para la conducción política y de seguridad: ¿dónde están los centros de gravedad?, ¿cuáles son los corredores críticos?, ¿qué vulnerabilidades estructurales existen?, ¿qué posiciones ofrecen ventajas comparativas en un escenario de competencia o conflicto?, etc.
Asimismo, la geopolítica incorpora la dimensión perceptual del espacio. Analiza no solo las condiciones objetivas, sino también cómo los actores interpretan su entorno, en cuanto a qué amenazas identifican, qué prioridades establecen y cómo jerarquizan riesgos y oportunidades.[5] Por tanto, la geopolítica coopera a la forma en que los tomadores de decisiones conciben el entorno y delimitan cursos de acción posibles.
Dos ejemplos ilustran un uso riguroso del concepto en el debate reciente. A nivel global, los análisis sobre la guerra en Ucrania que examinan cómo el control del mar Negro condiciona las exportaciones de granos y la proyección naval rusa emplean correctamente la geopolítica; ya que vinculan espacio, poder y restricciones estratégicas concretas, sin reducir el conflicto a una sola variable. En el caso chileno, las discusiones sobre la política del litio, que consideran la posición del país en las cadenas de suministro globales, su acceso al océano Pacífico y la competencia entre potencias por minerales críticos, constituyen un uso analíticamente válido del término, donde el espacio y su valor estratégico son efectivamente el factor explicativo central.
Para AthenaLab, la geopolítica se entiende como una herramienta analítica aplicada, que integra dimensiones físicas, políticas, estratégicas, económicas y tecnológicas para apoyar la toma de decisiones en contextos complejos.
4. ¿Qué NO es la geopolítica?
La geopolítica no es sinónimo de relaciones internacionales ni un sustituto del análisis estratégico. Tampoco equivale a cualquier interacción entre Estados o a la mera descripción de conflictos globales. Reducirla a estos usos la transforma en un concepto vacío que pierde utilidad analítica.
En primer lugar, la geopolítica no es determinismo geográfico. La geografía no dicta el comportamiento de los Estados ni predetermina resultados. Interpretaciones que asumen que el espacio define automáticamente la política reproducen errores clásicos ampliamente cuestionados en la disciplina.[6]
En segundo lugar, la geopolítica no es una narrativa explicativa total, ya que no todo fenómeno internacional es “geopolítico”. Procesos económicos, dinámicas institucionales y decisiones organizacionales requieren marcos analíticos propios. Usar la geopolítica como “comodín explicativo” conduce a simplificaciones que distorsionan la realidad y empobrecen el análisis.[7]
En tercer lugar, la geopolítica no reemplaza a los estudios de seguridad ni a los insumos que provee la inteligencia estratégica, aunque se relaciona con ambos. La seguridad gestiona amenazas; la inteligencia produce información para la toma de decisiones. La geopolítica, en cambio, es un lente de interpretación del espacio y del poder, que puede informar esos procesos, pero no sustituirlos.
Finalmente, la geopolítica no debe convertirse en una herramienta retórica o ideológica. Su uso para justificar posiciones políticas preconcebidas, o para sobredimensionar amenazas, debilita su credibilidad y afecta la calidad del debate público. En contextos institucionales y de política pública, este uso impreciso puede derivar en diagnósticos erróneos y decisiones estratégicas deficientes.
Para AthenaLab, establecer el alcance e intentar aclarar qué no es la geopolítica es tan importante como definir lo que sí es. Solo así es posible preservar su rigor analítico, evitar su banalización y fortalecer su utilidad en la formulación de estrategias de seguridad nacional, defensa y relaciones internacionales.
5. Implicancias de un uso inadecuado
El uso impreciso del término geopolítica no es un problema meramente conceptual; tiene consecuencias directas sobre la calidad del análisis y, en casos más críticos, sobre la toma de decisiones en el nivel político-estratégico. El riesgo más evidente es la sobregeneralización. En el debate público, especialmente en medios de comunicación, se etiqueta como “geopolítico” prácticamente cualquier evento internacional: desde fluctuaciones en el precio del petróleo hasta tensiones comerciales o crisis políticas internas en otros países. Este uso indiscriminado no solo diluye el concepto, sino que impide identificar con precisión las verdaderas variables explicativas de cada fenómeno.[8]
En el caso chileno, esta tendencia es particularmente visible. Se suele atribuir a la “geopolítica” el alza de los precios de la energía o las disrupciones en cadenas de suministro globales, sin distinguir entre factores estructurales del mercado, decisiones regulatorias o dinámicas de competencia económica. De igual forma, conflictos internacionales lejanos son frecuentemente interpretados bajo una lógica geopolítica simplificada, sin considerar dimensiones históricas, institucionales o domésticas igualmente determinantes. Este tipo de interpretaciones no solo empobrece el análisis, sino que puede generar percepciones distorsionadas del entorno internacional.
Frente a la situación antes descrita, resulta fundamental recuperar el carácter analítico de la geopolítica. Su valor no está en su capacidad de explicar todo, sino en su utilidad para iluminar aspectos específicos del entorno estratégico que otras disciplinas no capturan con la misma claridad. Utilizada correctamente, permite identificar restricciones, visualizar oportunidades y comprender la dimensión espacial del poder.
6. Consideraciones finales
La geopolítica sigue siendo una herramienta válida y necesaria para comprender el entorno internacional, pero su utilidad depende directamente de la precisión con que se emplee. No se trata de un concepto explicativo total ni de una etiqueta aplicable a cualquier fenómeno global, sino de un marco analítico específico que permite interpretar la relación entre espacio y poder en contextos estratégicos. El desafío, entonces, es recuperar su sentido original y delimitar su alcance. Esto implica distinguir claramente la geopolítica de otras disciplinas, evitar su uso como recurso retórico y emplearla únicamente cuando aporta valor analítico real.
AthenaLab, como centro de estudios especializado en seguridad, defensa y relaciones internacionales, considera fundamental contribuir a este esfuerzo. Promover un uso preciso de la geopolítica es parte de una tarea más amplia, que busca elevar el nivel del debate público, fortalecer el análisis estratégico y aportar a una mejor comprensión del entorno internacional desde Chile. Como comunidad de análisis, tenemos la tarea compartida de emplear el concepto con rigor, distinguirlo de otros marcos y resistir su banalización. Solo así la geopolítica podrá cumplir su función como una herramienta efectiva para pensar estratégicamente el mundo.
7. Lecturas adicionales recomendadas
Geopolítica clásica y teoría:
- Cohen, Saul B. Geopolitics: The Geography of International Relations. 3rd ed. Lanham: Rowman & Littlefield, 2015.
- Gray, Colin S. The Geopolitics of the Nuclear Era: Heartland, Rimlands, and the Technological Revolution. New York: Crane, Russak, 1977.
- Ó Tuathail, Gearóid. Critical Geopolitics: The Politics of Writing Global Space. Minneapolis: University of Minnesota Press, 1996.
- O’Sullivan, Patrick. Geopolitics. London: Croom Helm, 1986.
Geopolítica contemporánea y orden mundial:
- Brzezinski, Zbigniew. The Grand Chessboard: American Primacy and Its Geostrategic Imperatives. New York: Basic Books, 1997.
- Kaplan, Robert D. The Revenge of Geography: What the Map Tells Us About Coming Conflicts and the Battle Against Fate. New York: Random House, 2012.
- Kissinger, Henry. World Order. New York: Penguin Press, 2014.
Geopolítica latinoamericana y chilena:
- Child, Jack. Geopolitics and Conflict in South America: Quarrels Among Neighbors. New York: Praeger, 1985.
- Cañas Montalva, Ramón. General Ramón Cañas Montalva: pionero de la geopolítica en Chile. Editores:Griffiths, John y Massallera, Marcelo. Santiago, Chile: AthenaLab, 2024.
Bibliografía
Cohen, Saul B. Geography and Politics in a Divided World. London: Methuen, 1964.
Dodds, Klaus. Geopolitics: A Very Short Introduction. Oxford: Oxford University Press, 2007.
Flint, Colin. Introduction to Geopolitics. 4th ed. New York: Routledge, 2017.
Hepple, Leslie W. “The Revival of Geopolitics”, in Political Geography Quarterly, Supplement to Vol. 5, no. 4 (October 1986): 21–36.
Kjellén, Rudolf. Stormakterna. Stockholm: Hugo Gebers, 1914.
Lacoste, Yves. La géographie, ça sert, d’abord, à faire la guerre. Paris: Maspero, 1976.
Mackinder, Halford J. “The Geographical Pivot of History”, in The Geographical Journal 23, no. 4 (1904): 421–437.
Mahan, Alfred Thayer. The Influence of Sea Power upon History, 1660–1783. Boston: Little, Brown and Company, 1890.
Ó Tuathail, Gearóid, and Simon Dalby. “Introduction: Rethinking Geopolitics — Towards a Critical Geopolitics”, in Rethinking Geopolitics, edited by Gearóid Ó Tuathail and Simon Dalby, 1–30. London: Routledge, 1998.
Østerud, Øyvind. “The Uses and Abuses of Geopolitics”, in Journal of Peace Research 25, no. 2 (1988): 191–199.
Paret, Peter, ed. Makers of Modern Strategy: From Machiavelli to the Nuclear Age. Princeton: Princeton University Press, 1986.
Ratzel, Friedrich. Politische Geographie. Munich and Leipzig: Oldenbourg, 1897.
Spykman, Nicholas J. The Geography of the Peace. New York: Harcourt, Brace & Company, 1944.
[1] Rudolf Kjellén, Stormakterna (Stockholm: Hugo Gebers, 1914).
[2] Friedrich Ratzel, Politische Geographie (Munich and Leipzig: Oldenbourg, 1897); Alfred Thayer Mahan, The Influence of Sea Power upon History, 1660–1783 (New York: Hill and Wang, 1890); Halford J. Mackinder, “The Geographical Pivot of History”, in The Geographical Journal 23, no. 4 (1904): 421–437.
[3] Leslie W. Hepple, “The Revival of Geopolitics”, in Political Geography Quarterly, Supplement to Vol. 5, no. 4 (October 1986): S21–S36.
[4] Klaus Dodds, Geopolitics: A Very Short Introduction (Oxford: Oxford University Press, 2007); Colin Flint, Introduction to Geopolitics, 4th ed. (New York: Routledge, 2017).
[5] Gearóid Ó Tuathail and Simon Dalby, “Introduction: Rethinking Geopolitics – Towards a Critical Geopolitics”, in Rethinking Geopolitics, ed. Gearóid Ó Tuathail and Simon Dalby (London: Routledge, 1998).
[6] Flint, Introduction to Geopolitics.
[7] Østerud, “The Uses and Abuses of Geopolitics”, 191–199.
[8] Dodds, Geopolitics: A Very Short Introduction.
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