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COLUMNA | La lamentable y fatal inefectividad del Senapred

Una cosa es la prevención entendía como la enseñanza y la generación de una cultura preventiva, pero otra es que el sistema basado en la información existente y modelos predictivos basados en IA sea capaz de actuar en forma preventiva.

22 de Enero de 2026 El Líbero Richard Kouyoumdjian
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COLUMNA | La lamentable y fatal inefectividad del Senapred

Las familias de los más de 130 fallecidos en el incendio de Viña del Mar de febrero de 2024, o los 20 que lamentablemente perdieron la vida principalmente en la noche del sábado 17 al domingo 18 en las regiones del Biobío y de Ñuble estoy seguro que exigen explicaciones por sus muertos al Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred).

El Senapred fue creado por la Ley 21.364 con el fin de reemplazar a la antigua Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) que existió entre 1974 y el 2022. Arrancó el 1 de enero del 2023 con el fin de modernizar la gestión de emergencias en Chile, pasando de lo que se suponía era una organización reactiva a un servicio con foco en lo preventivo, más efectivo, con mayores atribuciones, facultades y recursos.

Se define a sí mismo como: “El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) es un organismo público descentralizado, con personalidad jurídica y patrimonio propio, encargado de coordinar el Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Sinapred). Nuestro equipo está presente en todo el territorio nacional, con 16 Direcciones Regionales trabajando junto a autoridades, comunidades e instituciones para fortalecer la prevención, la preparación y la respuesta ante emergencias y desastres, con el propósito de proteger la vida de las personas y reducir los riesgos que enfrenta nuestro país”.

Estoy seguro de que la idea detrás de la creación del Senapred era buena y que las personas que trabajan en esa organización dan lo mejor de sí mismos, pero eventos como los incendios antes mencionados o el corte de las redes de distribución eléctrica en agosto del 2024 producto de los fuertes y huracanados vientos que nos afectaron en buena parte de Chile, indican que, a pesar de los esfuerzos realizados, algo no está funcionando bien o como todos esperábamos.

AthenaLab, un centro de estudios al que estoy vinculado, publicó en marzo del 2025 el documento de trabajo del experto en riesgos Pablo Matamala titulado: «Gestión de desastres en Chile: ¿Institucionalidad para la prevención o solo para la reacción?», el que bien indica en su título la principal falla que tiene el Sinapred, actúa bien reactivamente, como era el caso de la Onemi, pero falla en estar preparado para eventos que podrían ser anticipados como son los incendios forestales y condiciones climáticas adversas muy propias de Chile que pueden generar fuertes vientos, aluviones, e inundaciones.

A juicio de este columnista, el Senapred no tiene real autoridad y responsabilidad por el desempeño del Sinapred, el que está definido legalmente como un “Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres, conformado por el conjunto de entidades públicas, privadas y de la sociedad civil organizada, que ponen a su disposición sus capacidades y competencias para la gestión del riesgo de desastres. Dicho Sistema se organiza desconcentrada o descentralizadamente y de manera escalonada, desde el ámbito comunal, provincial, regional y nacional”.

Lo anterior suena fantástico, efectivamente es bueno en algunos casos trabajar los temas en forma descentralizada, pero para que ello sea efectivo, la autoridad central, en este caso el Senapred, se debe asegurar de que haya planificación, entrenamiento, recursos, tecnologías de la información, satélites y drones, y un sistema de mando y control que sea capaz de manejar el sistema como un todo, anticipando donde sea posible, movilizando recursos en forma preventiva cuando sea necesario, todas cosas que después de tres años aún no es capaz de realizar en la forma que todos esperamos y que necesitan los chilenos.

Tanto en el incendio de Viña del verano del 2024, como en el del fin de semana recién pasado se sabía que habría altas temperaturas acompañados de vientos que ayudan a que los incendios forestales se propagaran. ¿Por qué no se dispusieron evacuaciones preventivas? ¿Por qué no se dispuso preventivamente la movilización de recursos militares, municipales y privados? Lo mismo aplica a los fuertes vientos de agosto del 2024. ¿Por qué no estaban acuarteladas las organizaciones que deben reaccionar, más aún sabiendo los impactos causados en las regiones de los Ríos, Araucanía y del Biobío? En unos casos la ausencia de acciones previas habría evitado total o parcialmente las muertes ocurridas, y en el segundo caso, la reposición de los servicios eléctricos podría haber sido más rápida y eficiente, evitando fallecimientos de electrodependientes y la paralización de ciudades que cada vez más sólo pueden funcionar con energía eléctrica.

Una cosa es la prevención entendía como la enseñanza y la generación de una cultura preventiva, pero otra es que el sistema basado en la información existente y modelos predictivos basados en IA sea capaz de actuar en forma preventiva, accionando sus medios y capacidades para actuar antes más que después, evitando con ello muertes innecesarias.

Somos los campeones de la reacción y de la solidaridad, pero necesitamos, por respeto a los muertos y sus familiares, que el Sinapred funcione como un sistema y que cumpla el objetivo para el cual fue diseñado. La seguridad nacional de los chilenos así lo exige.

En memoria de los fallecidos que pudimos haber evitado en incendios forestales, aluviones, e inundaciones, como también en el caso de los electrodependientes por la ausencia de energía eléctrica.”


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