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COLUMNA | Kast y la política exterior de Chile

Navegar en forma inocente e ingenua ya no es una opción, como tampoco lo es repetir los errores de la administración saliente en materia de política exterior.

4 de Marzo de 2026 El Líbero Richard Kouyoumdjian
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COLUMNA | Kast y la política exterior de Chile

José Antonio Kast fue elegido Presidente de los chilenos por una muy amplia mayoría que buscaba que resolviera las emergencias que tenemos en seguridad pública y en la economía. No ha alcanzado a asumir y las prioridades parecen haber cambiado no porque la seguridad y lo económico hayan perdido su importancia, sino porque lo externo se hizo presente con mucha fuerza, tomándose la agenda y los tiempos de la nueva administración, como también afectando el IPSA y el precio del peso chileno.

Cuando se realizó tanto la primera como la segunda vuelta los Estados Unidos de América ya tenían una potente flota instalada frente a Venezuela, lo que anticipaba potenciales acciones sobre el régimen de Maduro, la que se produjo finalmente el sábado 3 de enero de 2026 cuando se abrió la venta de oportunidad para capturarlo y llevarlo ante la justicia en Nueva York.

Ya desde fines de noviembre de 2025 que la nueva política de seguridad nacional de los Estados Unidos era materia de análisis entre diplomáticos, especialistas y académicos, así como también la que China publicó al poco tiempo para las Américas, y lo que es más, la llegada del embajador Brandon Judd nos permitió mejor entender las prioridades de su país, que no son otras que su interés nacional, y su seguridad nacional, aspecto que ellos representan en que China no tenga inversiones e influencia en materias de carácter estratégico e infraestructura critica, que en el caso de Chile principalmente se dan en minería, generación y distribución eléctrica, y todo lo que sea procesamiento, almacenamiento y transmisión de datos.

Pero no fue hasta el viernes 20 de febrero de 2026, un caluroso día de verano en un Chile que mayoritariamente estaba de vacaciones, que entendimos y sentimos en carne propia como el mundo y las prioridades habían cambiado. Bastó que se les retiraran las visas a tres funcionarios del gobierno de Boric para que las prioridades y las emergencias se fueran de lo local a lo internacional, afectando en la pasada y principalmente el diseño del equipo y modelo de gestión que se buscaba implementar a contar del 11 de marzo.

Desde ese viernes 20 que el tema llamado Cablegate ha dominado la agenda local, generando no sólo una búsqueda por entender en que nos habíamos metido, sino también ásperas discusiones entre los gobiernos entrantes y salientes, pero principalmente, demostrando lo inexpertos que somos en materias de seguridad nacional e inversiones en industrias estratégicas y la forma aficionada con que manejamos las relaciones con las dos principales potencias, una la dominante en las Américas, y la otra, nuestro principal socio comercial.

Por mandato constitucional, es responsabilidad presidencial la conducción de las relaciones internacionales de Chile, algo en que el Presidente fija las prioridades basadas en el interés nacional y la Cancillería le da forma y administra, o por lo menos se supone debería hacerlo. La reciente crisis generada por el caso del Cablegate indica que la Cancillería no fue capaz de manejar correctamente este problema, o derechamente estaba fuera del juego, lo que no esperamos ocurra con la nueva administración, la que deberá aprovechar la crisis del cable para mejorar la institucionalidad relativa a inversiones estratégicas, el manejo de las relaciones con los Estados Unidos de América y la República Popular China.

En la nueva compleja realidad geopolítica global, que con el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán se volvió más compleja aun, exige tener gente en la Cancillería, y en el equipo asesor del Presidente, que entienda muy bien las claves bajo las cuales se maneja el mundo actual, y no sólo los aspectos económicos o de inversiones que anteriormente se anticipaba serían la prioridad.

La seguridad global y las relaciones entre potencias dominó las conferencias de Davos y Munich. Exige tener claro qué es lo que importa a Chile y los aspectos que dan forma al interés nacional, temas en donde estoy seguro de que el canciller designado hará gala de la inteligencia que lo caracteriza, la que acompañada de la experiencia de los nuevos subsecretarios será clave en la conducción de las relaciones exteriores de Chile.

Esperamos sí que las designaciones en posiciones claves como la secretaria general, la dirección de planificación estratégica y embajadas principales como son las de Washington, Beijing, Londres y Madrid, más las de países vecinales reflejen el conocimiento y experiencia que la compleja realidad global exige a nuestro ministerio de Relaciones Exteriores ser capaz de manejar y de asesor en la mejor forma posible a la Presidencia de la República, que ahora tendrá que en paralelo ver las emergencias locales más la internacional que se apareció.

Para cerrar, dar prioridad a una institucionalidad que se haga cargo de la seguridad nacional y, por otro lado, tener un sistema de inteligencia robusto y efectivo son temas que se recomiendan tengan una alta prioridad, ya que ayudan a un mejor navegar de las turbulentas aguas y temporales que se avecinan en el horizonte. Navegar en forma inocente e ingenua ya no es una opción, como tampoco lo es repetir los errores de la administración saliente en materia de política exterior, una que reflejaba las ideologías del Frente Amplio y las ideas del Presidente Boric sobre la materia. Lo que importa al final del día, es proteger y cuidar el interés nacional.

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