Hasta ahora nos hemos dedicado a generar las capacidades que creemos que necesitamos, pero ello no se ha hecho bajo la guía de una estrategia, que bien puede existir, pero de haberla, no es pública.
El miércoles 5 de agosto de 2026 el Presidente José Antonio Kast anunció en cadena nacional la presentación de la Agenda Contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT), hecho que fue formalizado el lunes 10 de agosto de 2026 cuando firmó junto a algunos de sus ministros la reforma constitucional que está incorporada en la ACOT.
La ACOT no es la estrategia de seguridad pública, es un listado de acciones legislativas, todas importantes, por cierto, todas buscando potenciar las capacidades del Estado en materia de seguridad pública. Se suman a los anuncios hechos días antes por el ministro Arrau relativos al fortalecimiento de capacidades de Carabineros, tema comentado en una columna de hace un par de semanas.
Lo que hemos visto hasta ahora en materia de seguridad pública por del gobierno del Presidente Kast es:
-Una muy firme voluntad presidencial en la materia, una que ha sido muy clara en su apoyo a Carabineros de Chile, PDI y Gendarmería. Se siente y se nota al Presidente cómodo actuando y desarrollando lo que fue su principal concepto de campaña. Sin seguridad no hay libertad.
-Mucha gestión y búsqueda de eficiencia en el uso de los actuales recursos policiales. Cosa de ver como Martín Arrau le está colocando ritmo al trabajo policial, un ritmo que da el ministro con su energía y largas jornadas de trabajo. Estamos frente a un trabajo 24×7 que aún no muestra señales de decaer y que está produciendo resultados, no extraordinarios, pero resultados, al fin y al cabo.
-Un plan de fortalecimiento de Carabineros de Chile, el cual, si bien es cierto que va en la dirección correcta, se queda corto en cerrar la brecha de 18 mil carabineros que estimamos necesitamos, y que no se hace cargo de colocar a todos los policías en la calle, no tocando las guardias de palacio, Orfeón de Carabineros, Cuadro Verde, protección de autoridades, y otras de ese tipo, como que Carabineros se dedique sólo a lo preventivo, con la PDI a lo investigativo y lo que requiera el Ministerio Público.
-Una agenda legislativa, la ACOT, que viene a buscar las capacidades legales necesarias para que el trabajo anticriminal y antidelincuencia sea más efectivo y eficiente. Es decir, al igual que el plan de fortalecimiento de Carabineros, buscar generar o mejorar capacidades y recursos.
-La ausencia de una estrategia de seguridad pública, una en que se indique qué se quiere hacer y cómo hacerlo, con objetivos, metas, propósitos, y medios a usar. Hasta ahora nos hemos dedicado a generar las capacidades que creemos que necesitamos, pero ello no se ha hecho bajo la guía de una estrategia, que bien puede existir, pero de haberla, no es pública. Seguir el ejemplo de Quiroz puede ser una buena idea. Desde un comienzo planteó los objetivos a lograr.
-Relacionado con lo anterior, cuesta entender la necesidad de usar las Fuerzas Armadas para apoyar los esfuerzos de seguridad pública. Como desconocemos los objetivos y la estrategia, no quedan claras las razones para su posible uso, una cuestión que cuesta más entender aún si es que se consideran las restricciones presupuestarias existentes y la poca disponibilidad de efectivos. No hay soldados e infantes de marina disponibles como para los esfuerzos que se comentan en la prensa, más aún si consideramos que en origen no están diseñados para la seguridad pública, excepto cuando la ley lo considera en estados de excepción, es decir, bajo contextos de excepción, y en forma excepcional. Todo indica que su posible uso podría ser realizado por Carabineros de haberlos en los números necesarios y con capacidades del tipo GOPE que ya tienen.
-Mantener, perfeccionar, hacer más eficaces y eficientes los exitosos esfuerzos que se están realizando en las fronteras del norte y noreste, como en la Macrozona Sur.
-Echando a andar el Sistema de Inteligencia que crea la nueva Ley de Inteligencia, estando el desafío en que se coloquen los recursos necesarios y se pueda interconectar el corazón del sistema, la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) con sus partes principales y cooperadoras. Sin inteligencia no somos nada, nada. Y sin inteligencia no tendremos éxito en la disminución de la inseguridad.
–No se apoyan iniciativas legislativas relativas a indultos relacionados a quienes están presos por su actuar en el mal llamado estallido o en el 73. La efectividad policial o del Estado de Chile podría verse reducida si es que los que están en la primera línea no ven acciones concretas en esta materia más que el apoyo que el Presidente Kast y su gobierno les manifiestan continuamente en público.
En resumen, vamos bien, potente liderazgo de Martín Arrau, buenas intenciones del gobierno, harto trabajo de Carabineros, la PDI y Gendarmería, pero es hora de tener una estrategia con metas y objetivos, claridad en los recursos necesarios y de la forma en que se usarán. Pedir apoyo militar sin tener lo anterior no es lo recomendable. Siempre debemos tener claro el propósito y lo que buscamos lograr.
RICHARD KOUYOUMDJIAN
Vicepresidente AthenaLab