En los últimos días, el gobierno peruano oficializó la aprobación del plan estratégico destinado al mejoramiento de sus capacidades militares hacia 2034. A pesar de lo sensible de las materias que debería incluir este documento, lo que convierte su contenido en materias de alta clasificación de seguridad, es posible desprender algunas conclusiones de la Resolución Suprema 073-2022-DE[1], publicada en el diario oficial del país vecino.
PODER MILITAR
En términos generales, según expone el Balance Militar 2018, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), Perú contaría con una fuerza activa de 81.000 personas, distribuidas en: Ejército 47.500, Marina de Guerra 24.000 y 9.500 en la Fuerza Aérea. Sus principales sistemas de armas se pueden resumir en la siguiente:
ADQUISICIONES MILITARES RECIENTES
Desde inicios del siglo XXI, conforme a los antecedentes obtenidos en las bases de datos del Instituto de Investigación para la Paz Internacional de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés), las principales adquisiciones militares del Perú se han concentrado en misiles antiaéreos portátiles (provenientes de China); Lanzadores Múltiples de Cohetes de 122mm Tipo 90 (27 chinos); 16 misiles antibuques MM-40 Exocet (Francia); 12 torpedos alemanes; motores diésel para sus unidades navales de superficie y para submarinos; misiles antitanque Spike en versiones LR y ER (Israel) y Kornet (Rusia); 4 fragatas Lupo desde Italia (entre 2005-2007); 2 corbetas Po Hang de Corea del Sur (2016 y 2021); 2 helicópteros de ataque Mi-35 (Rusia); junto a un número importante de aviones y helicópteros menores para el combate contra el narcotráfico.
SITUACIÓN OPERACIONAL
Tomando en cuenta el reciente “Anuario Latinoamericano de Defensa 2022”, publicado por el Grupo Edefa, las Fuerzas Armadas Peruanas atraviesan una compleja situación operacional, derivada de la paulatina disminución en los presupuestos a lo largo de los años y un arsenal militar antiguo, lo ha significado un deterioro importante, con la consecuente pérdida de capacidades operacionales. Lo que es casi una tónica común para las instituciones armadas de la región, los presupuestos no han aumentado, pero las tareas y responsabilidades, sí. A modo de ejemplo, se indica la situación de los aviones de combate de la Fuerza Aérea, destacando que los Mig-29 (en distintas versiones) se encontraría en reserva, mientras que las aeronaves Su-25 estarían en proceso de inspección mayor de mantenimiento.
FINANCIAMIENTO DE CAPACIDADES
Un aspecto importante para destacar es la Ley 28.455, que instaura el fondo para las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Este cuerpo legal establece la creación de una fuente de financiamiento permanente para la Defensa Nacional, derivada de un porcentaje “de las regalías que perciba el Gobierno Nacional” por los lotes 88 y 56 de Camisea (importante yacimiento de explotación de gas natural), así como por los intereses que se puedan generar y otros ingresos que disponga el poder Ejecutivo. Estos ingresos se distribuyen en un 25% en cada rama de la Defensa, junto a un 25% para la Policía Nacional. Los destinos dispuestos para estos recursos son: adquisición de equipamiento destinado a la modernización de las fuerzas; repotenciación y renovación tecnológica de los sistemas en operación; reparación y mantenimiento de las distintas plataformas. No obstante, el panorama económico global no es positivo, por lo que el resultado final de los recursos que dispondrá finalmente el gobierno peruano y la viabilidad del plan deberá evaluarse y ponderarse en el tiempo.
SITUACIÓN POLÍTICA
El actual presidente del Perú, Pedro Castillo asumió su cargo en julio de 2021. Desde que tomó el control del gobierno, el jefe de Estado se ha visto inmerso en una seguidilla de problemas y crisis de distinta índole, que han hecho casi imposible gobernar y llevar adelante su programa. A ello, se suma la difícil situación de seguridad interior, la que incluso llevó al gobierno a desplegar a las Fuerzas Armadas en tareas de orden público en apoyo a la Policía Nacional, algo que el presidente Castillo, probablemente, nunca imaginó antes de llegar al Palacio Pizarro. A pesar del escenario de inestabilidad política, sumado a otros fenómenos que afectan a Perú —y también a otros Estados de la región—, como son la crisis económica, inmigración irregular, crimen organizado, violencia terrorista en el VRAEM (Valle del Río Apurimac, Ene y Mantaro), dicho país ha sido capaz de pensar estratégicamente y proyectar una función esencial como es la Defensa, en el largo plazo.
PLAN ESTRATÉGICO
Tal como se mencionó al inicio, este plan es de carácter secreto, por lo que no hay mayor conocimiento de su contenido. No obstante, es posible destacar algunas cosas. Primero, el plan fue sometido a distintas instancias, subrayando la etapa de control y evaluación realizada por el Consejo de Seguridad y Defensa Nacional del Perú, hasta lograr su aprobación final por el presidente, lo que manifiesta la existencia de una arquitectura de seguridad nacional que apoya la labor del Poder Ejecutivo. Segundo, el plan tiene un horizonte temporal a 2034, vale decir, superará con creces al actual gobierno, transformándose en una política de Estado. La administración recae en el Ministerio de Defensa Nacional, a través del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, lo que significa que las inversiones serán controladas por el poder político. Cuarto, el objetivo del plan responde a la necesidad de mejorar las capacidades operacionales de las fuerzas armadas, respondiendo a los requerimientos expresados por las instituciones de la Defensa, sobre la base de las tareas asignadas por el Estado, donde debe primar la respuesta técnica.
IMPACTO REGIONAL
Cuando se cuente con mayor información, esta iniciativa debe ser evaluada no sólo en lo que beneficia a la recuperación y desarrollo de capacidades de las fuerzas armadas peruanas, sino que también, en cómo afecta el balance estratégico de la región. La recuperación e incorporación de sistemas de armas —con los necesarios ajustes doctrinarios, educación, entrenamiento y culturales— seguramente afectarán, en el mediano y largo plazo, las dinámicas de seguridad a nivel sudamericano, considerando que Perú comparte frontera con cinco países.
CONCLUSIONES
Marcelo Masalleras, investigador AthenaLab
18 de octubre de 2022
[1] Diario El Peruano. Formalizan el “Plan Estratégico para mejorar las capacidades militares conjuntas de las Fuerzas Armadas al 2034”. Resolución Suprema nº 073-2022-de . Disponible en https://busquedas.elperuano.pe/normaslegales/formalizan-el-plan-estrategico-para-mejorar-las-capacidades-resolucion-suprema-n-073-2022-de-2115442-2/
[2] AthenaLab (Octubre 2022). Documento Nº19 | Net Assessment: herramienta para la defensa nacional, un tema respecto del poder. Disponible en: https://www.athenalab.org/documento-no19-net-assessment-herramienta-para-la-defensa-nacional-un-tema-respecto-del-poder/
[3] AthenaLab (Agosto 2022). Documento de trabajo Nº18 | La Seguridad del Estado de Chile. Disponible en: https://www.athenalab.org/documento-de-trabajo-no18-la-seguridad-del-estado-de-chile/