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ANÁLISIS | Aspectos más relevantes de la Conferencia de Seguridad Múnich 2026 (MSC)

16 de Febrero de 2026 John Griffiths
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ANÁLISIS | Aspectos más relevantes de la Conferencia de Seguridad Múnich 2026 (MSC)

Esta semana, entre el 13 al 15 de febrero, se realizó la 62a. Conferencia en el Hotel Bayerischer Hof y el Rosewood de Munich, que cada año reúne a numerosos jefes de Estado, cientos de políticos, líderes de opinión de diversas regiones del mundo, en un encuentro en que se abordan los retos de las políticas de seguridad más relevantes, así como se profundizan los debates estratégicos con la finalidad de fortalecer la cooperación. Además, analizan los desafíos globales de seguridad más apremiantes, en un escenario global que se caracteriza por los profundos cambios en desarrollo, que obligan a los distintos países a observar qué ocurre en este foro global. La cumbre fue liderada por el presidente de la MSC, el embajador alemán Wolfgang Ischinger y, desde el gobierno alemán, la delegación la encabezó su canciller Friedrich Merz. La famosa regla de Munich, que cada año se aplica, es “interactuar e interactuar entre sí: No dar sermones ni ignorarse”, implica que el espíritu de cada cumbre que invita al diálogo, a la permanente interacción, para aprender unos de otros, en la búsqueda de soluciones a problemas comunes, lo que no siempre coincide con las expectativas de los principales actores.

Cuáles son las principales claves de este año debatidos o abordados en esta ocasión:


A. Enfrentamos una era de destrucción de la arquitectura construida post Segunda Guerra Mundial, basada en el multilateralismo y la relevancia de las principales organizaciones internacionales

En la inauguración se presentó un video de apertura para resaltar y reflexionar sobre la “era de la política de la bola de demolición”, y de paso el deterioro de las actuales relaciones trasatlánticas entre los Estados Unidos de A. y Europa. A modo de ejemplo, el canciller Merz, señaló que “en la era de rivalidad entre grandes potencias, ni siquiera los Estados Unidos serán lo suficientemente poderosos, como para actuar en solitario. En este ámbito se destacó el cambio radical del escenario global, que en Europa se ha expresado principalmente por el actual conflicto ruso-ucraniano que ya ha durado más que la participación de la Ex Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial. Al respecto, en la mayoría de los discursos de apertura y mesas redondas del primer día de conferencia, se planteó que el continente europeo no ha contado con el apoyo tradicional de Washington. Con todo se asume que las principales normas e instituciones internacionales están siendo cuestionadas seriamente, así como diversos fenómenos disruptivos, referidos al exponencial desarrollo tecnológico, a las mayores contraposiciones geopolíticas y socioeconómicas, están erosionando el orden global 

B. Un ejército europeo unificado y alternativas al paraguas nuclear de EE.UU.

Se planteó nuevamente la idea de un ejército europeo unificado. Ello fue mencionado –entre otros– por el presidente del Partido Popular Europeo y miembro del Parlamento Europeo Manfred Weber. Al respecto, detalló que Europa “está gastando mucho dinero en defensa, 6,5 billones de euros en los próximos diez años, pero no se cuenta con las mismas capacidades que los estadounidenses”. Mencionó adicionalmente, que los dos pilares de la lucha en contra del populismo son: “cumplir con los compromisos, pero también mostrar un liderazgo valiente, en momentos históricos”.

Con respecto al paraguas nuclear americano sobre Europa, algunos países europeos se encuentran buscando alternativas, en medio de los temores de un Moscú más agresivo y la potencial proliferación nuclear en Europa. Sobre esto, la política francesa Natalia Pouzyreff declaró que “es importante que tengamos una disuasión creíble para Europa, adelantando que se espera mayor claridad para marzo, cuando Macron, pronuncie un discurso y presente la dimensión europea de la disuasión nuclear  francesa.”

C. Defensa, competencias tecnológicas y futuros conflictos.

Las conversaciones, y mesas redondas organizadas abordaron el desafío de poder contar con las capacidades estratégicas para enfrentar tanto las amenazas convencionales, como las del tipo híbrido y tecnológicas, con un énfasis renovado o centro de gravedad en el desarrollo de resiliencia, un fortalecimiento del gasto en defensa y lograr una mayor cohesión entre las alianzas. En suma, prepararse para identificar el carácter de los futuros conflictos y en consecuencia preparar el desarrollo de las respectivas capacidades estratégicas necesarias. El contexto que se identifica es uno en que factores como la inteligencia artificial, la ciberseguridad y las tecnologías emergentes serán claves en esta redefinición, así como en la forma de entender la guerra, para preparar la defensa de los estados europeos adecuadamente.

D. Ampliación del concepto de seguridad hacia los factores energéticos y económicos.

En esta ocasión se discutió particularmente por el impacto de la seguridad energética y la resiliencia económica como pilares que benefician la estabilidad global, en un contexto de competencia por los recursos estratégicos, sanciones y choque de intereses por la disputa de estos. 

E. Principales mensajes políticos de la Conferencia organizados por regiones:

1. Europa: 

Para Europa se identifica el objetivo de lograr una mayor autonomía estratégica y mayor compromiso de la defensa del orden liberal a escala global. Lo anterior implica una mayor responsabilidad europea en fortalecer su propia seguridad, invirtiendo más en defensa, reforzando la industria militar europea, para, de paso, reducir dependencias externas. Con todo, existe conciencia a nivel europeo de prepararse para un entorno más complejo, difícil y competitivo.

Se aprecia que Europa debe ser garante activa del orden internacional, no solo recibir sus beneficios, ya que se estima que dicho orden está bajo inmensa presión por el auge de potencias revisionistas, así como por el debilitamiento del multilateralismo a escala global.

Respecto de la guerra de Ucrania en desarrollo, el tema fue presentado por el presidente Volodímir Zelensky, quién solicitó garantías de seguridad  duraderas y un apoyo sostenido frente a Rusia. Se estima que el desenlace de este conflicto determinará la credibilidad de Europa.

2. Estados Unidos:

La postura de esta potencia estuvo representada por el secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional, Marcos Rubio, quién confirmó la alianza transatlántica, pero con algunas condiciones. Identificó la alianza como eje central de la estabilidad global y la expresión más nítida de occidente. Sin embargo, las condiciones tan relacionadas con reformas necesarias al actual multilateralismo, fundamentalmente en instituciones internacionales, para responder en mejor forma a los conflictos actuales. El enfoque estadounidense combina la cooperación con una visión más realista orientada a intereses estratégicos. De igual manera, reiteró la demanda de que Europa asuma un mayor compromiso de gasto y liderazgo en defensa, particularmente en el flanco más oriental de la OTAN.

3. Asia Pacifico:

Esta es la región en donde se prevé una competencia sistémica, identificando a China como el principal desafío estructural. Lo anterior, teniendo en cuenta la mayor relevancia que adquirió el debate sobre Ucrania por la inmediatez de su desenlace, pero con clara comprensión que la competencia con China representa un reto estratégico de largo plazo, no solo en la dimensión militar, sino que adicionalmente en el ámbito comercial, tecnológico y de seguridad.

Se estima que esta región es clave en el desarrollo y control de tecnologías críticas, descritas como decisivas en el poder global futuro, fundamentalmente en el potencial de la inteligencia artificial y de la ciberseguridad.

Se posee clara conciencia que esta región juega un papel clave en la fragmentación del orden mundial y el avance hacia una multipolaridad inestable, en las que se definirán alianzas más flexibles, en un contexto de mayor competencia y confrontación.

4. Latinoamérica

No siendo la región protagonista del foro, no hay duda que las decisiones y acuerdos debatidos tendrán impactos directos e indirectos en la región. América Latina operará en un escenario más competitivo en los que se verá forzada a tomar posiciones entre los principales actores globales, en un contexto de instituciones multilaterales más debilitadas con alianzas más pragmáticas. Ello significa más libertad de acción para diversificar relaciones, pero junto a lo anterior mayor presión para alinearse en temas sensibles con determinados actores.

Se puede prever que existirán presiones por un mayor escrutinio a las inversiones chinas, fundamentalmente en los ámbitos de recursos naturales, minerales críticos, infraestructura y comunicaciones. Si Europa buscará autonomía estratégica y un adecuado grado de seguridad energética, ello representa una oportunidad para Latinoamérica.

El creciente gasto militar global y la mayor demanda por capacidades estratégicas será un factor que afectará clara y nítidamente los procesos de modernización de la región. Es una oportunidad para repensar la defensa en función de los desafíos futuros y el nuevo carácter de los conflictos. Aunque la región requerirá enfrentar los principales desafíos de seguridad, con todos los instrumentos de poder estatal para hacer frente al narcotráfico, crimen organizado y desafíos del uso de tecnologías disruptivas de actores no estatales.

El orden basado en normas internacionales claramente constituye la piedra angular para los Estados de la región. Su debilitamiento se podría traducir en una pérdida del espacio tradicional en donde ha tenido influencia diplomática, afectando los propios intereses nacionales, así como la capacidad de negociación multilateral.

F. Conclusiones Generales de la Conferencia.

Si pudiéramos resumir el mensaje transversal resultado de la conferencia, deberíamos resaltar el consenso sobre un orden internacional bajo presión, en el que la relación entre Estados Unidos y Europa será clave para compartir responsabilidades globales, manteniendo la cohesión necesaria para hacer frente a las principales potencias revisionistas.

Lo anterior se traduce en que para Latinoamérica lo que ocurre globalmente ya no son asuntos que afectan a cada uno de los países en el mediano o largo plazo, sino que definen lo que ocurre en el corto plazo, afectando sus propios intereses en forma significativa. Ello implica la urgente necesidad –para países como Chile– de pensarse estratégicamente, analizando el entorno, global, regional y local con estructuras gubernamentales y especialistas  adecuados. La improvisación no solo –ya no tiene cabida– representa una seria amenaza a nuestros propios intereses nacionales, con graves consecuencias para su seguridad, desarrollo y bienestar.

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