Columnas
El valor actual del 21 de mayo
Teniendo clara la importancia de Prat y de los héroes navales, preocupa que en tiempos recientes haya municipalidades en que los alcaldes estén dispuestos a no realizar ceremonias en homenaje a las Glorias Navales o que no asisten a las que se realizan en sus comunas.
Para todos los chilenos, de norte a sur, de cordillera a mar, independientemente de su origen o lugar de donde provienen, Arturo Prat y la dotación de la Esmeralda merecen un lugar muy destacado en el panteón de los héroes de Chile, un país que también premia la brillante astucia táctica de Condell en Punta Gruesa y las estratégicas victorias de Latorre, Riveros, Cochrane, Blanco, Lynch y Williams, a los que se agregan por sus méritos Thomson y Simpson, entre muchos otros.
También somos un país que da un lugar especial al almirante Miguel Grau, comandante del Huáscar en 1879, el cual era conocido como el caballero de los mares, algo que se demostró en la carta que envió a Carmela Carvajal (viuda de Prat), después del combate naval de Iquique. El valiente Grau murió combatiendo en el puente de mando del Huáscar en la batalla naval de Angamos, algo que se recuerda y reconoce en Chile, a pesar del ser del bando contrario en la Guerra del Pacífico. Sus méritos merecen los honores de almirante, que recibe en ambos países.
Obviamente, la Armada de Chile se preocupa todos los años de que la celebración de las Glorias Navales tenga la importancia que merece. Lo hace porque Arturo Prat y la dotación de la Esmeralda reflejan lo mejor de Chile, lo hace porque ellos representan los principios, valores y la ética que nos gustaría que tengan todos los chilenos de ahora y del futuro.
Prat es el representante máximo que tenemos del liderazgo que predica con el ejemplo, del que se preocupa por su dotación, del que no teme enfrentar problemas por muy grandes que sean, del padre y esposo ejemplar, del que busca perfeccionarse más allá de lo que exige su profesión, algo que realiza al completar los estudios de leyes, y en su dedicación como profesor de la Escuela Naval, pero más destacable aún, por las clases gratuitas que daba a adultos trabajadores en la Escuela Nocturna Benjamín Franklin de Valparaíso.
Teniendo clara la importancia de Prat y de los héroes navales, preocupa que en tiempos recientes haya municipalidades en que los alcaldes estén dispuestos a no realizar ceremonias en homenaje a las Glorias Navales o que no asisten a las que se realizan en sus comunas, por tener otras obligaciones profesionales o edilicias que atender.
Si solo siguieran el ejemplo del máximo héroe naval y entendieran que hay fechas que no son negociables, y que son ellos o ellas los que deben estar a la cabeza, estaríamos hablando de un Chile distinto, de uno que va bien encaminado y liderado. Tomar a Prat como ejemplo de mando no falla, no falla nunca.
Tampoco es aceptable lo que sucedió en la inauguración del Mes del Mar en la Región de Valparaíso, que se realizó a comienzos de mayo, donde se notó una muy baja presencia de autoridades regionales y locales, quitando realce a la ceremonia, debido a la evidente ausencia de quienes debían estar ese día en esa actividad. Unos años atrás esto era impensable en Chile y no podemos permitir que se transforme en una tendencia.
El 21 de mayo no es solo de la Armada de Chile, es de todos los chilenos y chilenas. A celebrarlo como corresponde.
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