Columnas
Los desafíos del ministro Arrau en Seguridad Pública
El rol del Ministro de Seguridad es de responsable del sistema, principal comunicador y de coordinador con otros ministerios y otros poderes del Estado.
El principal desafío de la seguridad pública en Chile es hacer funcionar en forma efectiva y eficiente el Sistema de Seguridad Pública, el que se debe manejar con una estrategia, la que actualmente no existe como tal. Implica tener objetivos, claridad en los medios disponibles o los necesarios para darle forma, y lo que se conoce como la estrategia misma, es decir, la forma en que se usan los medios humanos, materiales y tecnológicos para cumplir con los objetivos planteados. Sin objetivos no hay estrategia, sólo hay planes.
No es el objetivo de esta columna pautear al ministro Martín Arrau y su equipo, pero si en algo ayuda, fantástico. Sé que como buen ingeniero civil industrial va a entender la necesidad del sistema y la estrategia. Es algo que va más allá de la política de seguridad pública que ya existe y del listado de acciones que publicó la exministra Steinert, todas buenas, por cierto, pero lejos de lo que se entiende por una estrategia.
Chile actualmente tiene un ministerio de Seguridad Pública, con dos subsecretarías, una de Prevención de Delitos y otra de Seguridad Pública. Sus principales medios son las policías que dependen de esta secretaría de Estado, medios sobre los cuales no tiene el control total, ya que los comparten con el Ministerio Público y otros que pueden requerir por ley la participación o concurrencia de las policías a materias que no son propias del Ministerio de Seguridad. (Para más detalles sobre la ley que crea el Ministerio de Seguridad Pública ver aquí).
El ministerio se creó con el fin de potenciar y focalizar el trabajo del Estado de Chile en materia de seguridad pública con el objeto de lograr mejores resultados que cuando estaba bajo Interior. Personalmente soy de los que opinaban que ese cambio no era necesario, pero ya que está, hay que hacerlo funcionar. Tener un ministerio dedicado a la materia que más preocupa a los chilenos exige que funcione en forma eficiente, pero más importante aún, tiene que ser efectivo.
Dicen que todos estamos de acuerdo en el diagnóstico de la situación de la seguridad pública, lo que puede ser cierto, pero sólo lo es parcialmente. Los que no se basan en cifras y sólo les creen a los medios de prensa ven una situación muy poco feliz. Si usamos datos STOP la RM está un 15% mejor que hace un año, algo que no he visto que los medios destaquen, enfocándose sólo en los asesinatos y secuestros, pero omitiendo la realidad basada en datos. Dicen que dato mata relato, lo que es correcto, pero sucede que el relato está matando el dato por ausencia o falta de oportunidad. Eso sucede porque las autoridades no siguen la receta de Patricia Bullrich, comunicar todos los días los avances a la vez de lo que necesita ser mejorado. En una semana a cargo se ve que el ministro Arrau entiende muy bien la importancia de la comunicación. Los resultados del sistema sean buenos o malos tienen que ser transparentes y conocidos.
Tenemos cuatro grandes problemas a atender en seguridad pública: 1) La permeabilidad de las fronteras con el Perú y Bolivia; 2) Existencia de movimientos insurgentes y de actividad criminal en la Macrozona Sur; 3) Crimen organizado transnacional en la forma de narcotráfico, extorsiones, secuestros, contrabando, explotación ilegal de cobre, madera y pescados, cobro de rentas a comerciantes y delincuentes menores por operar en determinados territorios entre otras cosas, y 4) El que más me preocupa a mí, a los alcaldes, y buena parte de los chilenos, la delincuencia común y corriente que realiza turbazos, encerronas, portonazos, robos de celulares, robos de casas, estafas y así otros ilícitos más, todos los cuales afectan a la gran mayoría de los que vivimos en Chile, especialmente a las mujeres y los adultos mayores, que son los que demuestran los más altos niveles de inseguridad en la encuesta anual ENUSC.
Teniendo claro los problemas a resolver nos tenemos que poner de acuerdo en qué queremos en término de objetivos. ¿El mejor 15% de la RM es producto de una estrategia especifica? Lo dudo, pero sí puede tener relación con acciones realizadas por este gobierno y el anterior, que, aunque genéricas, producen resultados. A modo de ejemplo, Las Condes que sí tiene estrategia, va en un mejor 23% vs el 15% de la RM.
Sin claridad en los objetivos no vamos a saber cuántos carabineros necesitamos, como tampoco su distribución por geografías o la forma en que se deberán organizar para cumplir con su mandato constitucional de garantizar el orden y la seguridad en todo el territorio nacional. Tener clara la cantidad de carabineros y detectives disponibles es mandatorio, son la parte principal de los medios que serán usados para cumplir los objetivos. Tener carabineros de guardia de palacio, integrando el orfeón institucional, o realizando labores administrativas es un sinsentido y un mal uso de recursos públicos.
Puede que si nos colocamos objetivos muy ambiciosos nos demos cuenta de que los recursos asignados a la seguridad pública son insuficientes o que deberemos invertir para desarrollarlos o adquirirlos. Un ejercicio estratégico realizado por el sistema de seguridad pública es iterativo hasta llegar a la combinación ideal de objetivos y medios dada una determinada estrategia. Es por eso por lo que lo importante es hacer que el sistema funcione bien, en forma efectiva y eficiente.
El sistema es en extremo co
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