Comentarios y Análisis

Claves de la intervención militar de Estados Unidos en Irán | 28 de febrero de 2026

28 de Febrero de 2026 John Griffiths Spielman
Compartir
Claves de la intervención militar de Estados Unidos en Irán | 28 de febrero de 2026

Documento Nº1 AthenaLab | Seguimiento de la evolución del conflicto

I. ANTECEDENTES: LO QUE SABEMOS

1. Durante la madrugada del 28 de febrero de 2026, Estados Unidos —con la colaboración de Israel— lanzó una ofensiva militar contra el régimen iraní. Estas acciones se materializaron mediante ataques aéreos y el empleo de misiles sobre Teherán, los que posteriormente se extendieron a otras ciudades, tales como Isfahán, Qom, Karaj y Kermanshah.

2. Estados Unidos ha señalado que la operación ofensiva, denominada “Furia Épica”, y “Rugido del León” por parte de Israel, da cuenta del carácter coordinado de la acción militar entre ambos actores. Estas operaciones persiguen, entre otros, los siguientes objetivos:

a. Destruir las capacidades militares de Irán, lo que podría interpretarse como un esfuerzo dirigido a neutralizar inicialmente sus sistemas defensivos antiaéreos, particularmente aquellos de carácter estratégico, así como continuar con la degradación de su capacidad nuclear —ya previamente afectada— y debilitar los niveles de conducción militar mediante la neutralización de sus liderazgos.

b. Generar condiciones favorables para un eventual cambio de régimen en Irán, en circunstancias que posibiliten un levantamiento interno que conduzca a la caída de las actuales autoridades. Este objetivo implicaría, simultáneamente, neutralizar la capacidad de respuesta y control de los organismos de seguridad internos, limitando su capacidad de represión frente a eventuales movilizaciones populares.

3. Por su parte, Irán reaccionó militarmente mediante el lanzamiento de misiles y ataques aéreos contra objetivos en Israel y contra bases militares estadounidenses desplegadas en el área del Golfo Pérsico, incluyendo instalaciones ubicadas en Bahréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, así como unidades de la fuerza naval estadounidense presentes en dicho teatro de operaciones.

4. Este ataque representa una nueva escalada del conflicto, a pesar de las conversaciones sostenidas entre Estados Unidos e Irán durante las semanas previas. La acción militar ha implicado, entre otras consecuencias inmediatas, el cierre de espacios aéreos en la región y el incremento de los temores respecto de una eventual ampliación del conflicto a escala regional.


II. CLAVES ESTRATÉGICAS A OBSERVAR EN LAS PRÓXIMAS HORAS

1. Capacidad de resiliencia del régimen iraní

Resulta fundamental evaluar la capacidad del actual régimen iraní para resistir los efectos políticos y militares de esta ofensiva. Si bien el régimen presenta signos de debilitamiento, permanece en funciones. En este sentido, la observación de su reacción política y militar en los próximos días constituirá un indicador clave para cualquier análisis prospectivo.

2. Eficacia del uso de la fuerza militar limitada como instrumento de cambio político

Será relevante analizar la efectividad de operaciones militares limitadas como mecanismo para inducir cambios de régimen, particularmente en ausencia de condiciones internas favorables que alteren la correlación de fuerzas domésticas. En este contexto, el factor decisivo radica en la población iraní como actor central de un eventual cambio político.

Desde esta perspectiva, el uso de la fuerza militar se orientaría a debilitar las estructuras de poder del régimen, generando condiciones que permitan a actores internos materializar dicho objetivo. En términos estratégicos, ello responde a la lógica clásica del empleo de la fuerza militar como instrumento al servicio de un objetivo político superior.

3. Reacción de los principales actores regionales

Será igualmente relevante evaluar el posicionamiento de los principales actores regionales frente a esta crisis. En particular, interesa determinar si un eventual debilitamiento o colapso del régimen iraní es percibido como una oportunidad para reconfigurar el equilibrio geopolítico regional.

Asimismo, estas reacciones permitirán calibrar el riesgo de una escalada regional, especialmente si determinados actores intentan aprovechar la coyuntura para promover sus propios intereses estratégicos.

4. Posición de los organismos internacionales

La reacción de los principales organismos internacionales, en particular de las Naciones Unidas, constituirá un elemento relevante para evaluar la legitimidad internacional de la operación y el costo político y diplomático asociado al uso de la fuerza.

En este sentido, el nivel de involucramiento y la naturaleza de dichas reacciones también permitirán dimensionar la capacidad efectiva de estos organismos para influir en la dinámica del conflicto.

5. Coherencia entre objetivos declarados y desarrollo efectivo de las operaciones

Finalmente, el análisis deberá centrarse en evaluar la coherencia entre las intenciones políticas y militares declaradas y el desarrollo efectivo de las operaciones, considerando, entre otros, los siguientes factores:

a. La magnitud, escala y duración de las operaciones militares, con el fin de determinar si se trata de una acción limitada o del inicio de una campaña prolongada.

b. La capacidad real de respuesta de Irán, tanto en el plano externo como interno, incluyendo su eventual capacidad para activar o coordinar acciones con actores no estatales afines (proxies) en países vecinos, lo que podría contribuir a la expansión del conflicto.

c. El impacto económico interno de la ofensiva y sus efectos sobre la población iraní, particularmente en términos de su potencial para generar condiciones propicias para un levantamiento interno.

d. La reacción de actores relevantes del sistema internacional, tales como China, Rusia, India y Turquía, cuyas posiciones podrían influir significativamente en la evolución del conflicto.


III. CONSIDERACIONES FINALES

AthenaLab continuará monitoreando el desarrollo de este conflicto, con el propósito de proporcionar información oportuna y contribuir al análisis de los principales factores estratégicos en juego, así como de sus implicancias para la estabilidad regional y el sistema internacional.

John Griffiths Spielman
Director Ejecutivo (I), AthenaLab

Temas relevantes

suscripcion

No te pierdas ninguna actualización

Suscríbete a nuestro newsletter de forma gratuita para mantenerte informado de nuestros lanzamientos y actividades.

Suscribirse